Brod

No se si a Max Brod le gustaban los perros. Me temo que no, excepto por el hecho que los canes habitan algunos de los relatos cortos de Franz Kafka, de quien Brod se convirtió en su editor y agente literario. No sabía de Brod hasta los otros días cuando me topé con un extraño artículo en El País sobre su última mujer, Ilse Esther Hoffe, su secretaria quien murió el otro día a la edad de 101 años, evento que deja abierta la puerta para que se de a la luz pública relatos y documentos que guardaba sobre Brod, Kafka y otros escritores.

En un pequeño y hediondo apartamento repleto de perros y gatos, la mujer guardaba celosamente un cofre con los documentos legados por Brod.  (Se teme que los desperdicios de los animales hayan dañado algunos de los documentos.) Tal vez haya en ellos documentos sobre el mismo Brod quien fue un dínamo cultural del umbral de Europa, Praga (Praha quiere decir umbral), en un mundo de intelectuales checos, judíos muchos de ellos, distantes del gueto antiguo y pobre, burgueses quienes entre cifra y cifra de una compañía de seguros o un banco, escribían poemas, cuentos y novelas, en alemán. 

Praga era entonces parte de la provincia de Bohemia, en el imperio Austro-Húngaro. Era también la maravillosa ciudad que siempre había sido desde el medioevo. Una ciudad oscura, hermosa, misteriosa, en la que todo podía suceder, inclusive un hombre de barro a quien un rabino le da un soplo de vida para que le sirva bien: el Golem.

En ese mundo Brod era el sol, la estrella alrededor de la cual todos giraban.  Lo imagino correteando las callejuelas de Praga con manuscritos en sus manos, buscando cómo publicarlos, o dialogando en cualquier café de la ciudad.  Esa es la impresión que me deja la lectura del libro Praga en tiempos de Kafka, de la fenecida Patrizia Runfola, libro que merece llevar el título de Praga en los tiempos de Max Brod. 

Brod emigró a Palestina huyéndole a los nazis y finalmente arribó a Israel, para vivir en Tel-Aviv, donde murió en 1968.  Previendo la debacle y la matanza, Brod abandonó Praga y no cumplió su palabra de quemar los manuscritos de su amigo Franz, tal y como este se lo había suplicado.  Un acto de desobediencia que ha sido un regalo para la humanidad pensante.

Para leer sobre la muerte de Ilse Esther Hoffer (que Yahvé se haya apiadado de ella) y el impacto en nuestra cultura, pueden pulsar aquí

Let’s drop the big one now

Evoco a ese genio de la sátira, a Randy Newman, con su sardónica canción sobre el momento de lanzar la gran bomba a toda la humanidad. Este es el momento de lanzar la bomba en todos los arrecifes de coral de Puerto Rico, ya que un estudio reciente ha sugerido que el bombardeo en Vieques no ha sido tan dañino para los corales, como lo han sido las tormentas y los gérmenes para los de la Isla Grande. Hay mucho para discutir y Edwin Hernández (UPR-RP) aparece en el reportaje de Science poniendo en duda los resultados. Sería fantastico que la ciencia fuese neutral, como dice Joan Manuel Serrat.

Pueden leer la noticia del estudio pulsando aquí: http://sciencenow.sciencemag.org/cgi/content/full/2008/718/2?etoc

Let’s drop the big one now!

Person Randy Newman
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Debajo de la rueda

The headmaster no longer called on him in class and merely cast disdainful sidelong glances. Giebenrath no longer counted, he was one of the lepers.

Una de mis experiencias más traumáticas lo fue el curso básico de Inglés en la UPR en Río Piedras, en el año académico 1972-1973. Aquello fue el horror de un infierno pedagógico. La profesora separó físicamente a quienes habiamos tenido la menor puntuación en el examen de ingreso y nos auguró una calificación final de C. Eramos los que veníamos de la escuela pública. Habíamos caído debajo de la rueda, que de permitirlo, nos aplastaría y quebraría nuestros espíritus, justo en ese primer año de estudios. La profesora se encargó de que la nota-profecía se cumpliera, pero no pudo quebrar nuestros espíritus.

A mediados del semestre nos asignó a leer la novela de Hermann Hesse, Debajo de la rueda, que trataba precisamente sobre la travesía de un niño en un liceo, tratando de adelantar la causa de su familia y sus inquietudes intelectuales en el rígido sistema académico suizo. El chico termina suicidándose. No era para menos. Estaba destinado al fracaso por su origen humilde, pierde la cordura en el liceo y finalmente es expulsado. Termina de aprendíz de herrero, en una ocupación común por lo que ya que no podía acceder a las prestigiosas carreras universitarias.

Pensábamos (los del grupo de la C segura) que la profesora había asignado aquella novela para destruirnos moralmente, ya que le llevamos la contraria y le aseguramos que íbamos a sacar una mejor calificación en el curso. Teníamos una C asegurada y encima de eso teníamos que leer un libro sobre nuestro aparente destino académico y personal. Éramos los parias, los leprosos.

Afortunadamente, en Hesse siempre hay un hálito de esperanza y descubrir su obra fue maravilloso y revelador. Hans Giebenrath había derrotado al destino arrancándose a sí mismo del sistema, devolviéndose a las aguas ancestrales. La muerte / suicido de Hans no nos entristeció, sabiamos que se había liberado de todas las ataduras. Su espíritu y su sensibilidad no podían morir.

Desde entonces he leído algunas de sus novelas más importantes y algunos cuentos y escritos de reflexión sobre su obra. Demian, Siddharta y El Lobo Estepario son clásicos. Uno es otra persona después de leerlos. Para bien o para mal.

Por otro lado, de una experiencia pedagógica maldita siempre hay algo que se puede rescatar. De ese curso también rescaté a Anton Chekhov.

Una respuesta necesaria

Luis Jorge Rivera Herrera acaba de responder de manera muy precisa y puntual al planteamiento de La Coalición compuesta por la Asociación de Industriales, la Asociación de Navieros, la Asociación de Contratistas Generales, la Asociación de Constructores de Hogares, la Cámara de Comercio y otras organizaciones sobre el daño que se le hace al país con la denegación de permisos de construcción y la presión de los pequeños grupos. Hay un espacio enorme para un análisis de todo esto y lo que significa el planteamiento de esa coalición. Pero doy paso a la respuesta de Rivera Herrera y luego pueden leer el parte de prensa de la coalición.

Agradecemos a Luis Jorge su tiempo y compromiso.

PARA DIVULGACION INMEDIATA:

Declaraciones de Luis Jorge Rivera Herrera, científico ambiental, en representación de la organización Iniciativa para un Desarrollo Sustentable:

Las declaraciones hechas ayer por dirigentes de algunas entidades empresariales en Puerto Rico, y en las cuales hacían alusión a varios proyectos residenciales-turísticos propuestos en varios lugares de la zona costanera de Puerto Rico, según fueron reseñadas en diferentes medios de prensa, faltan a la verdad.

Según las expresiones hechas por la Asociación de Constructores de Hogares, la Asociación de Hoteles y Turismo, la Asociación de Industriales, la Asociación de Contratistas Generales y la Cámara de Comercio de Puerto Rico, entre otras entidades, los proyectos propuestos San Miguel Four Seasons Resort en Luquillo, Dos Mares J.W. Marriott Resort en Fajardo, Costa Serena en Piñones, la expansión del Courtyard Marriott en el Balneario de Isla Verde, y WindMar en Guayanilla, cumplen con las leyes aplicables y han logrado sus permisos. Añaden, que a pesar de esto, han sido obstaculizados, detenidos o revocados por protestas sin fundamento científico o legal hechas por grupos minoritarios, mediante presiones públicas indebidas.

Ninguno de estos proyectos ha obtenido permiso alguno para su construcción.

1. El proyecto WindMar se encuentra todavía bajo evaluación de las agencias gubernamentales.

2. Tanto las declaraciones de impacto ambiental de Costa Serena y del Dos Mares Resort fueron rechazadas por los tribunales en Puerto Rico, porque no cumplían con los requisitos legales mínimos establecidos para evaluar su impacto ambiental, por lo que ninguna agencia ha podido otorgar permiso alguno en el pasado, según ordena la Ley de Política Pública Ambiental de Puerto Rico. A su vez, ignoran el hecho que estos proyectos han sido rechazados inclusive por agencias federales especializadas como el US Forest Service, el US Fish and Wildlife Service, entre otras organizaciones profesionales.

2. La Declaración de Impacto Ambiental del San Miguel Resort ha sido rechazada en tres ocasiones consecutivas, durante diferentes administraciones gubernamentales, por la Junta de Calidad Ambiental, por esta contener deficiencias crasas. Una de estas deficiencias hacía mención a que el Océano Pacífico se encuentra al norte de Puerto Rico. Este proyecto también ha sido objetado por agencias federales, entidades profesionales y organizaciones conservacionistas internacionales.

3. Con el Courtyard Marriott, el Tribunal de Primera Instancia dictaminó que el contrato de arrendamiento de los terrenos donde se proponía este proyecto era ilegal, puesto que ello equivaldría a la privatización y enajenación de bienes de dominio público como son nuestras playas.

4. En el caso de la CEMEX, el Tribunal de Apelaciones revocó el permiso otorgado por la Junta de Calidad Ambiental para la quema de neumáticos dado a que no se llevaron a cabo los procedimientos de evaluación requeridos legalmente sobre su impacto al ambiente, y con ello, a la salud pública. Cabe destacar que la EPA declaró las facilidades de esta compañía en Ponce como ‘Violadora de Alta Prioridad’ tan recientemente como hace dos semanas. Esta categoría constituye el señalamiento o nivel más serio sobre violaciones ambientales entre las industrias reguladas por EPA en los Estados Unidos bajo la Ley federal de Aire Limpio.

Es conocimiento básico que toda determinación judicial en nuestro sistema legal debe estar amparada estrictamente en criterios legales. Indicar, por lo tanto, que la decisión tomada en los casos antes señalados se debió a presiones de grupos, sin fundamentos legales o científicos, constituye una falta de respeto a nuestro sistema judicial y a todos los funcionarios públicos que forman parte del mismo. Estas declaraciones persiguen ignorar la realidad: estos proyecto no han podido ser construidos por que nunca han cumplido con las leyes que rigen el desarrollo sostenible de los suelos, la conservación y aprovechamiento de nuestros recursos naturales y la protección del medio ambiente. Como consecuencia, resultan contrarios al interés público y por ende, al beneficio general de la comunidad.

Exhortamos a las entidades empresariales responsables por estas declaraciones a que reflexionen profundamente sobre las mismas. De lo contrario, se entendería que apoyan y endosan la ilegalidad, conducta que debe ser entonces repudiada por todos los sectores de nuestra sociedad.

A la luz de los hechos, y como representantes de importantes sectores económicos en la Isla, entendemos que están en la obligación de rectificar y hacer las aclaraciones correspondientes. De no hacerse así, es forzado concluir que dichas declaraciones forman parte de una campaña de desinformación y engaño a la ciudadanía.

El desarrollo de nuestra Isla no puede ni debe basarse en el incumplimiento de las leyes, como una manifestación más de la corrupción moral, ya que ello es la base de los grandes problemas sociales y económicos, incluyendo la desigualdad, que estamos sufriendo al presente todos los puertorriqueños y demás residentes de la Isla.

Luis Jorge Rivera Herrera -

Para leer el artículo con la posición de la Coalición, pueden pulsar abajo

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El mundo de Antonio Negri

Por Carmen Rosally Lugo-Lugo

Me topé con Antonio Negri (bueno, con su trabajo) hace unos seis o siete años en una conferencia de filosofía continental, escuchando la ponencia de Donna Marcano, una filósofa de Trinidad, quien reside en los Estados Unidos. Marcano estaba criticando Empire (el cual Negri escribió con Michael Hardt), un libro del que debo confesar, hasta entonces no había escuchado. Luego de la conferencia me leí Empire y aunque difiero con un punto fundamental de su tesis (por ejemplo, en que “el imperio” no tiene centro), el libro resonó con muchas cosas que tenía en la cabeza pero que no había podido articular certeramente. El libro también me dio esperanza: la izquierda intelectual no estaba muerta después de todo.

Después de leer Empire, me leí Time for Revolution, el cual me hizo llorar como una adolecente con problemas hormonales. Su idea de transformar el monstruo tecnológico en el “ángel de lo que está por venir” (the angel of the “to come”) junto con la idea de la revolución de lo eterno y del tiempo liberado me parecieron notas actualizadas (y humanizadas) de Marx. Mis estudiantes, quienes se ríen de Marx y de lo que llaman su naïveté (incluyendo los que se proclaman “progresistas,”) suelen tomar a Negri con una seriedad de hierro (y con una sobriedad espeluznante).

A veces me pregunto si esa manera tan solemne de discutir a Negri se debe tal vez a que el italiano les habla desde un siglo más cercano a sus experiencias. O tal vez se debe a que Negri fue encarcelado por mantener ideas muy cercanas a las de ellos, quienes en su mayoría jamás han puesto un pie en el interior de una prisión. Hay un argumento que Negri (y Hardt) provee(n) que los envuelve: el sujeto que estos dos llaman “la multitud” y su poder revolucionario que emerge de la confrontación directa con el imperio. Ese argumento seduce a mis estudiantes, incluyendo los más cínicos, quienes hasta entonces se creían muy pequeña cosa ante esa entidad amorfa pero certera y brutal que constantemente atropella a la gente/al pueblo/al proletariado.

Yo entiendo por qué los Marxistas fundamentalistas ortodoxos reniegan y se ofenden con los pronunciamientos de Negri—el hombre se desvía un poco de los postulados de Marx. Pero hay algo que todos (Marxistas reventados, Neo Marxistas, Post-Marxistas, y Marxistas de closet) debemos tener presente: Marx vivía en un mundo que era blanco y negro, de estructuras construidas con vigas de acero y de ideas que una vez articuladas en papel, se concretaban en sistemas ideológicos. Esto es, Marx vivía en la modernidad. Negri vive en un mundo en el que hay colores que desafían categorías y se mezclan con otros, en el que estructuras se ríen de las leyes de la física, y en el que ideas viajan a la velocidad de la luz, y se reproducen y cambian en un segundo.

En el mundo de Negri, un estado político puede, con toda impunidad, invadir otros países y declarar una guerra contra el mundo, en nombre de la democracia y la preservación de sus bordes políticos y geográficos, a expensas del resto del planeta. En el mundo de Negri también, la multitud puede organizarse y comunicarse simultáneamente en distintas partes del planeta. No voy a concluir que el mundo de Negri es un mundo postmoderno, porque no estoy segura que eso sea cierto. Sin embargo, tengo la certeza que el mundo de Negri es un mundo más similar al que yo vivo. El mundo de Marx dejó de existir cuando inventaron el Tecnicolor, las “bombas inteligentes” y el big Mac. El mundo de Negri es un mundo que está atropellado por demás, pero que aún vale la pena. Es un mundo en el que en algún momento la multitud exigirá ciudadanía global (Empire, página 400). Y como él nos dice: “el cerebro ha sobrepasado el mundo, y en una manera antagónica, ha creado otro mundo” (traducción mía, Time for Revolution, página 128). Y si Negri tiene fe en la multitud y el cerebro, ¿quién soy yo para contradecirlo?

La Dra. Carmen R. Lugo-Lugo es profesora del Departamento de Estudios Étnicos Comparados en Washington State University. Tiene una extensa obra sobre colonialismo, género, feminismo y literatura, escrita con gran agudeza y con una tinta mordaz, en el mejor sentido de la palabra (de corroer y exponer las ironías y los contrasentidos de un mundo aparentemente límpido).

¡Gracias!

A todas ya todos por el apoyo. A Marlene Acarón por sus palabras que significan tanto. Somos muchos quienes la echamos de menos en el Colegio. A Jannette, a quien siempre tenemos en el pensamiento y en nuestros votos. A Héctor René, el amigo de siempre, el bueno. También a Carmen Rosally, quien de paso envió una contribución para Antrópico.

Hace algún tiempo (un año tal vez) le había solicitado a varios colegas que contribuyeran con sus escritos al blog, para aliviar la carga y para añadir variedad y aumentar el nivel del blog. ¡Tantos colegas y amigos brillantes! (Todavía está en pie la oferta, e incluye a los y las lectoras. Siempre pensé al blog como un espacio abierto al diálogo.) Nadie respondió con certeza. Pero en el fin de semana, Carmen respondió y a continuación doy paso a su escrito sobre Antonio Negri.

Para todas y todos los amigos sinceros, aquí va un obsequio:

Hiato

Es la vez que más tiempo he estado sin producir una sola entrada para el blog. Veinticuatro días. Un evento sin precedentes en mi corta vida de bloguero. ¿Razones? Fueron muchas:

  • Estuve ocupadísimo tomando un curso sobre planificación para la conservación de áreas auspiciado por el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) y The Nature Conservancy. Me lo disfruté y creo que aprendí varios trucos nuevos.
  • Mayo es también el mes de los informes de propuestas y proyectos. Hubo varios de esos.
  • En esos días coordiné el proceso final del Plan de Manejo de Tres Palmas, en Rincón, ya formalmente aceptado por el DRNA.
  • Participé en UPR-Cayey con David Griffith y Carlos García-Quijano, coautores del informe Comunidades Entrelazadas: Perfiles Socioeconómicos de Pescadores, sus Comunidades y sus Respuestas a las Áreas Marinas Protegidas, en un taller sobre el estudio, su impacto en el manejo y las metodologías empleadas.
  • Organicé y dirigí un retiro del personal de extensión marina para la revisión del plan estratégico de Sea Grant.
  • Fui a Houston, Texas, donde asistí a un panel de expertos sobre comunidades pesqueras para elaborar una matriz de indicadores de dependencia en la pesca. Fue una actividad excelente que me dio la oportunidad de visitar las áreas de desembarco de Galveston. En algún punto de la travesía se me dañó la computadora. Tenía la mejor intención de recobrar el tiempo perdido. También me envenené con algo que comí. Todavía me estoy hidratando y todavía le tengo temor a comer.
  • Me leí de rabo a cabo el libro Puerto Rico en la olla, de Cruz Miguel Ortiz Cuadra. Ya lo comentaré.

Lo interesante es que durante ese período las y los lectores de Antrópico llenaron el espacio con comentarios de todo tipo de extensión y profundidad. Amigos, colegas, estudiantes han debatido sobre resiliencia, Mayra Santos Febres, o sobre los clásicos.

No me sorprenden, pero me conmueven los articulados comentarios de Ana Krystalliá, a quien le enseñé a leer y ahora es capaz de mostrarme como hacer un lectura profunda de una autora irreverente. Me conmueven los comentarios de Alfonso que ante mi ausencia regó texto por ahí preguntando sobre mi paradero. Ya lo sabes, estoy más o menos bien. ¡Gracias mil! Héctor René ha estado siempre dispuesto a brindarnos la perspectiva histórica y el dato útil (además de una lista tremenda de clásicos) mientras que Fepi (José Felipe) ha sicoanalizado la cosa. Raquel rescató a Horacio Quiroga y al de los Amares, a Eduardo Galeano. ¿Cómo dejarlo fuera? Moisés me apoyó desde el primer momento con Mayra. Eduardo trajo a Adam Smith y al Gabo (¿Qué tendrá en su mesita de noche?) Don Jaime fue parco pero preciso. Todos ellos han contribuido a aportar a la lista de clásicos. Recibí hasta gente nueva, que por cierto ya me cae muy bien: Elsa Coca-Mir y Antonio Rivera. Carlos, Walter y Fepi se enfrascaron en el difícil asunto de la lengua y las palabras con el berenjenal de la resiliencia. Gracias a todos y a todas, más la gente que lo lee pero no lo comenta, se mantuvo el blog activo sin que yo escribiera una sola línea. El dato: 114 visitantes por día. Menos que cuando escribo, pero no mucho menos.

Por cierto, la verdadera razón para no escribir fue que me fundí. No pude hacerlo. Lo otro es pura excusa.

¿Qué son los clásicos?

Para Mayra Santos Febres y para quienes han contribuido al debate

¿Son esos libros densos e incomprensibles sobre una gente que ya no existe? Esa es la reacción inicial a La Iliada, por ejemplo. ¿Son lo más granado de la civilización occidental?

Italo Calvino ha definido los clásicos con mayor soltura, con la pasión de quien ama la lectura, amplia, diversa, nacional, la otra, toda la que es posible y que nos mueve.

En su lista personal de clásicos hay libros diversos y autores que nadie conoce (al menos yo). Es que sus criterios son otros y cabe todo, veamos su lista sobre lo que son los clásicos, lista que acompaño con algunas de mis selecciones:

1. Son esos libros de los cuales se suele oír decir “estoy releyendo” y nunca “Estoy leyendo.”

En mi caso, Los pasos perdidos de Carpentier. De igual manera, otros de esta lista.

2. Son una riqueza para quien los ha leído y amado, pero que constituyen una riqueza no menor para quien se reserva la suerte de leerlos por primera vez en las mejores condiciones de saborearlos.

Los otros días comencé a leer a Moby Dick y me ha parecido increíble. Pensar que inicialmente no tuvo el favor de la crítica.

3. Libros que ejercen una influencia particular ya que son inolvidables o porque permanecen en la memoria individual y colectiva

El Capital de Carlitos Marx, Los gallos peleados de Fernando Picó, y El entierro de Cortijo de Edgardo Rodríguez Juliá, y que me perdone Errol Montes.

4. Toda lectura de un clásico es una lectura de descubrimiento como la primera.

Landscape and Memory de Simon Schama. La casa y la llama fiera, de Carmelo Rodríguez Torres (todavía tengo marcada en la memoria segmentos de esa novela que algún día será un clásico de nuestra literatura).

5. Toda lectura de un clásico en realidad una relectura.

La Odisea. Las antologías de Juan Antonio Corretjer (Día antes es mi preferida). Las ciudades invisibles de Italo Calvino.

6. Son libros que nunca terminan de decir lo que tienen que decir.

La tesis de Juan Giusti sobre Piñones, la leo y la leo y sigue contándome historias y cada vez la encuentro más rica. The People of Puerto Rico (a pesar de Carlos Buitrago).

7. Son libros palimpsestos, que tienen la huella de otras lecturas previas que ha dejado sobre ellos otras lecturas, otros textos.

Para Calvino es La Odisea con todas las historias posibles. Yo incluyo a La Iliada. Rayuela de Julio Cortazar, claro está. Toda la obra de Jacques LeGoff sobre el Medioevo.

8. Son obras que atraen a la crítica, pero se sacude de ella continuamente.

La obra etnológica de Claude Lévi-Strauss: Las estructuras elementales del parentesco, La vía de las máscaras, El pensamiento salvaje, Tristes trópicos (de ahí sale el título de Antrópico).

9. Son trabajos que una ha escuchado sobre ellos, pero al leerlos de verdad se crecen y nos sorprenden.

En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar de Fernando Ortiz. Este último lo escuché de la voz de Eugenio Fernández Méndez y cuando lo leí me pareció genial.

10. Son el universo, son la totalidad.

Rayuela de Julio Cortazar. Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. The World According to Garp de John Irvine.

11. Tu clásico no te es indiferente y sirve para reestructurar tu relación con el libro.

The Gary Snyder Reader: Prose, Poetry and Translations 1952-1998. Mi relación con Snyder, gracias a Tony Hunt, es profunda. De adolescente leí mucho el poemario Vendimia, de José Antonio Dávila con lo que desarrollé cierta sensibilidad sobre esos asuntos del cariño.

12. Son libros que están antes que otros clásicos, pero quien lee los clásicos que están primero, conoce el lugar de ese esa genealogía.

Caballo de palo de Clemente Soto Vélez. La poesía de Gioconda Belli. La tabla periódica de Primo Levi, título engañoso que trae una de las historias más profundas de la experiencia judía en Europa, a modo de una ficción que sospecho no lo es.

13. El clásico es de otro tiempo y al mismo tiempo es una lectura presente, de actualidad.

La metamorfosis, de Kafka y la de Ovidio, por supuesto. En ellos (y en los cuentos de Kafka) descubro el terror personal y la magia de los bosques.

No la entiendo

Debo admitirlo. He tratado muchas veces pero hay algo en esa extraña relación escritora-lector que me aleja, que no me permite adentrarme en sus argumentos, en su lógica, en su constante referencia al hecho de que “soy escritora” y “universitaria.” Cuentos, prosa, ensayo, los he intentado todos. Pero sigo al margen de su escritura, Me siento mal, creo definitivamente que soy yo, que tengo un prejuicio textual que se eleva como una muralla entre mi lectura atenta y sus palabras. Me pasa con otros autores, pero el caso es más agudo con Mayra Santos Febres. Hoy domingo no la entendí para nada. ¿Qué quiso decir?

Yo misma me siento así. Me asustan los clásicos, no sé leer griego ni latín, he dedicado mi vida a los libros y sin embargo, me siento que no encuentro el hilo, que un conocimiento me falta. Y entonces me digo “ahhhh, que se joda” y regreso a la pachanga, a la tele, a la referencia fácil de la cultura de masas, porque esa no me intimida.

No sé, pero dejo la puerta abierta para que alguien me lo explique. Tal vez el tono es sarcástico, pero no lo entiendo. Para escribir hay que leer, sobre todo a los clásicos. Eso lo aprendí en escuela superior de la sabiduría de Laura Rios y luego se subrayó en el primer curso de Humanidades con Raúl Cotto Serrano en Río Piedras en 1972.

Si estaba hablando en serio, le puedo recomendar un librillo fantástico: Por que leer los clásicos de Italo Calvino. Para el lego, hay una invitación y un tour guiado a través de La Odisea, La cartuja, los viajes de Conrad, Boris Pasternak (mi generación supo de su poesía por medio de un filme), Hemingway y Borges, entre otros.

Mi comprensión del mundo no estaría completa si no hubiese leído La Iliada y La Odisea. El mundo no es igual sin Ovidio. Ahora, a los 53 años descubro a Melville. ¿Cómo es posible que haya escrito tanto sobre los hombres y el mar sin haber leído nunca a Melville? De pequeño leí a Cyrano y Cándido me cautivó desde la primera página. Flaubert me pareció maravilloso y la poesía vulgar y terrenal de Catulo me ha permitido ver las cosas de otra manera. Ulysses de Joyce espera paciente a que me desocupe. 

Hay que leer los clásicos y Calvino (su libro Las ciudades invisibles es para mi un clásico) ofrece una guía de 14 ítems para identificarlos.  (La primera es que un clásico es un libro que estoy releyendo, por ejemplo, Los pasos perdidos de Alejo Carpentier, que ya perdí la cuenta de las veces que lo he releído).

Nada, que hay escritores o escritoras con los que uno no logra encajar y Mayra Santos Febres es para mi una de ellas.

Para leer su artículo favor de pulsar abajo. 

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Decepcionado

Estoy decepcionado. No es para menos. Rodolfo Chikilicuatre llegó decimosexto en el Festival de Eurovisión. Bueno, creo que es la mejor posición de España en mucho tiempo. Por un momento pensé que el perreo y la satira iban a llegar lejos, pero me equvoqué. La prensa española ha cubierto el asunto hasta la saciedad.

Es muy triste.

Mi abrazo solidario y ¡Que viva el Chiqui Chiqui!

 

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