Allahu Akbar

¡Dios es grande!

A veces pienso que existe un dios omnisciente y omnipotente que marca el paso de todo en el universo y es capaz de hacernos feliz de formas inverosímiles e incomprensibles, pues así opera El o Ella.

Para más información:
http://www.huffingtonpost.com/

http://www.thedailybeast.com/

Don Jaime

Ayer día de los padres lo tuve en la mente todo el tiempo. Ha sido mi colega, pero antes que eso fue mi mentor en todo el sentido de la palabra. Junto con otras personas, me dio las oportunidades más importantes de mi vida profesional. De Jaime he aprendido mucho; siempre digo que con Don Jaime yo aprendí a escribir sobre el mundo social. Mi disertación doctoral la escribí gracias a su mentoría y ayuda intelectual. También es mi amigo, cosa que valoro mucho, pues me abrió las puertas de su casa. Su hospitalidad y la de Didi (Edith Algren) han sido un buen bálsamo y la comida siempre es deliciosa. A Mónica y a Alberto los vi crecer y convertirse en profesionales y padres. Don Jaime me explicó el arte del vallenato y una que otra cosa sobre su tierra natal, Colombia. Sobre los médicos, la salud, el arte de envejecer y la felicidad de ser abuelo ha sido mi maestro. Hemos compartido cuentos, novelas y textos sociológicos muy diversos.

Me acabo de enterar, por Mónica desde California, que convalece en el Centro Cardiovascular de Puerto Rico, a consecuencia de una operación del corazón (dos obstrucciones serias) el pasado jueves 18 de junio. Acabo de hablar con el y con Didi, apenas lo bajaron de Cuidado Intensivo. Tiene buen ánimo y está recuperándose. Ruego por su salud y por el retorno de su alegría. Quiero por este medio convocar a sus amigos y colegas a hacer lo mismo.


El gran misterio de la ZMT

Se han revelado los secretos de porqué no hemos hecho nada por la zona marítimo terrestre. Javier Rúa, ex sub secretario del DRNA explica muy bien en El Nuevo Día de hoy las razones por las cuales no se ha hecho nada:

1. Las clases dirigentes no creen en la historia.
2. Quieren una fórmula que plazca a los dueños del país, o sea, al sector privado.
3. El asunto lo quieren poner en manos de los agrimensores, o sea, un técnico que mide de aquí a allá, donde le digan.
4. No quieren que bregar con los ecosistemas costeros, eso es muy complejo.
5. No quieren enfangarse con la historia, pero quieren hacer concesiones a las viejas concesiones y desarrollos en la costa.
6. No quieren las sensiblerías onerosas de las olas de tormentas.
7. No quieren que esto se convierta en un asunto social. (¿Qué pensaría de eso mi primer profesor de Ciencias Sociales?)
8. Hay que ir contra el mar y la naturaleza, vencerla, someterla, dominarla.

Es una vergüenza nacional. Ahora tengo clarito porqué nunca hicieron nada.

http://www.elnuevodia.com/columna/582928/

¿Cómo dijo qué dijo?

Mi madre tiene 90 años (ella dice que 89, hasta el primero de Julio) y tiene grandes preocupaciones por su país y su gente. Me ha hecho dos veces la misma pregunta en el último año. Me da vergüenza decirlo, pero no he podido responder a su pregunta. He balbuceado, he disparado algunas palabras sin sentido y finalmente he claudicado ante la Ignorancia, con I mayúscula.

Todas las tardes escucho con mucho cuidado a Néstor Duprey, a ver si me da algunas pistas, pero es en vano. Su pregunta sigue sin responder: ¿Qué es eso de la Soberanía? ¿Es lo mismo que la Independencia, si lo es, entonces, no habrá ELA? Por el tono de su voz, sé que me hace la pregunta con cierta angustia existencial, cómo es de esperarse de la gente que se forjó bajo el signo zodiacal de la Pava y la constelación del jíbaro pidiendo pan, tierra y esa otra cosa que debe venir empaquetada soberanamente.  

Yo creo que no está sola. Nadie sabe lo que es el ELA Soberano y el liderato no ha hecho el trabajo de explicar ese merecumbe político, o de trazar una hoja de ruta –aunque tentativa– de cómo se llega allí, si a pié, en bicicleta, en guagua o en tren urbano. 

Antonio Quiñones Calderón tiene en El Nuevo Día de hoy una columna exquisita sobre este asunto, y su debate, que ha titulado Clantinflear.

¿Cómo dijo qué dijo?

Krikorian

Nadie debe llamarse Krikorian. Suena feo. Suena a un habitante de esos planetas que solo existen en la serie Star Trek. Si usted llega a los Estados Unidos con ese nombre, deberá cambiarlo inmediatamente. Si viene a vivir a Puerto Rico, ni se diga. Debe usar uno mejor, tal vez acortarlo, pero con mucho cuidado que no le vaya a quedar más feo, como por ejemplo: Korian, que suena a coreano, a asiático inescrutable, a comunista tal vez.

Mark Krikorian es el director de un centro de estudios de inmigración, de orientación derechista, de los “lunatic fringe.” En su columna Krikorian despotricó contra la manera inusual en la que se pronuncia el apellido Sotomayor, en referencia a la nominada de Obama a la Corte Suprema, que como todos tiene sus defectos. El suyo es ser mujer boricua e hispana en USA, con apellido raro. Encima de eso le gustan las patitas de cerdo… asunto que también ha discutido la derecha lunática en la prensa, aunque parezca increible. (Por cierto, el domingo preparé unas patitas con habichuelas frescas rosadas, que me quedaron deliciosas). Para conocer más sobre la juez Sonia Sotomayor pueden visitar el Huffington Post y acceder a varios artículos sobre la nominada. 

Que disfruten la locura de la derecha lunática:

So, are we supposed to use the Spanish pronunciation, so-toe-my-OR, or the natural English pronunciation, SO-tuh-my-er, like Niedermeyer? The president pronounced it both ways, first in Spanish, then after several uses, lapsing into English. Though in the best “Pockiston” tradition, he also rolled his r’s in Puerto Rico.

* * *

Most e-mailers were with me on the post on the pronunciation of Judge Sotomayor’s name (and a couple griped about the whole Latina/Latino thing — English dropped gender in nouns, what, 1,000 years ago?). But a couple said we should just pronounce it the way the bearer of the name prefers, including one who pronounces her name “freed” even though it’s spelled “fried,” like fried rice. (I think Cathy Seipp of blessed memory did the reverse — “sipe” instead of “seep.”) Deferring to people’s own pronunciation of their names should obviously be our first inclination, but there ought to be limits. Putting the emphasis on the final syllable of Sotomayor is unnatural in English (which is why the president stopped doing it after the first time at his press conference), unlike my correspondent’s simple preference for a monophthong over a diphthong, and insisting on an unnatural pronunciation is something we shouldn’t be giving in to.

For instance, in Armenian, the emphasis is on the second syllable in my surname, just as in English, but it has three syllables, not four (the “ian” is one syllable) — but that’s not how you’d say it in English (the “ian” means the same thing as in English — think Washingtonian or Jeffersonian). Likewise in Russian, you put the emphasis in my name on the final syllable and turn the “o” into a schwa, and they’re free to do so because that’s the way it works in their language. And should we put Asian surnames first in English just because that’s the way they do it in Asia? When speaking of people in Asia, okay, but not people of Asian origin here, where Mao Tse-tung would properly have been changed to Tse-tung Mao. Likewise with the Mexican practice of including your mother’s maiden name as your last name, after your father’s surname.

This may seem like carping, but it’s not. Part of our success in assimilation has been to leave whole areas of culture up to the individual, so that newcomers have whatever cuisine or religion or so on they want, limiting the demand for conformity to a smaller field than most other places would. But one of the areas where conformity is appropriate is how your new countrymen say your name, since that’s not something the rest of us can just ignore, unlike what church you go to or what you eat for lunch. And there are basically two options — the newcomer adapts to us, or we adapt to him. And multiculturalism means there’s a lot more of the latter going on than there should be.

El Caño Martín Peña

Para seguir de cerca el proceso de lucha de los residentes de esa zona de San Juan, les invito a visitar el blog de Luis Daniel Beltrán y el de Érika Fontánez Torres. Ambos cubren bastante terreno sobre este asunto, cuyas dimensiones humanísticas, sociológicas, legales e historicas son esenciales para nuestro futuro como pueblo, y sobre todo, como gente digna, capaz de revertir los procesos de expolio ambiental y cultural en los márgenes de las metrópolis.

beltran

erika

El control de la naturaleza II

Otra historia costera relatada en el libro El control de la naturaleza mediante la palabra en la tradición puertorriqueña de Teodoro Vidal nos refiere a las trombas marinas. Vidal reproduce la historia que le contó en 1962 Engracia Quirsola, quien era “un mulato”, cortador de caña” del poblado de Puerto Real de Cabo Rojo, y que según indica Vidal, sabía de las cosas del mar ya que “terminada la zafra, se dedicaba a la pesca”. El apellido Quirsola nos remite a las familias que faenaban como gente de mar y pescadores a mediados del siglo XIX.

Vidal nos cuenta cómo los pescadores se ponían un cuchillo en la boca para “cortar” la ruta de la tromba marina. Afortunadamente Teodoro Vidal insistió para que Quirsola le revelara las palabras sagradas para evitar la tromba, que de su mano escribió como lee aquí:

“Dios vivió Dios murió con las tres palabras te corto manga con la creensia en Dios.”

Para Vidal esas palabras están relacionadas con un evento de los viajes de Colón, que enfrentando una tromba marina recitaron el Evangelio de San Juan para cortar “una manga de agua”, una de las maneras en las que se refiere en castellano a una tromba marina. Por ahí anda la costa, por las palabras sagradas.

Cinco haikús benedettianos

Humor, amor, natura, gente, paisajes, cinismo y claro está, un laconismo estructurado en 5, 7 y 5 sílabas que lo comprenden todo.

De libro Rincón de Haikus, de Mario Benedetti (1999).

conforme truena
los oídos del bosque
se cubren de hojas

cuando uno viaja
también viaja con uno
el universo

se despidieron
y en el adiós ya estaba
la bienvenida

cuando me entierren
por favor no se olviden
de mi bolígrafo

no sé si vengo
tampoco sé si voy
ando al garete

Gracias por las utopías

Vas a parir felicidad


yo te lo anuncio tierra virgen


tras resecarte dividida


y no hallar nada que te alivie


como un abono inesperado


absorberás la sangre humilde



 vas a parir felicidad
en un

futuro que no existe


vas a parir felicidad


mientras en huertos imposibles


la limpia baba de dios padre


cae como diluvio triste



 vas a parir felicidad


yo te lo anuncio tierra virgen


después de hundirte surco a surco


y como vieja tumba abrirte


después de alzarte como un hongo


y deslumbrarnos como un cíclope



vas a parir felicidad


y no habrá almas disponibles


vas a parir felicidad


como una bendición horrible


y nadie habrá de recogerla


en un futuro que no existe.

Lo sabemos bien, hay más, mucho más. Aquello de que “compañera usted sabe”, o lo de “si te quiero es porque sos”, o su aparición casi fantasmal en “El lado oscuro del corazón” o la ternura oficinesca y personal de La tregua.  En nuestro país su partida hizo la página número 55.

¡La página número 55!

Los malditos editores no se percataron de que un enorme pedazo de las letras (que imprimen con desacierto) desaparecieron.  Hay cosas más importantes como alcanzar la fama a fuerza de gritos y sórdidos chismes tras bambalinas. 



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Mario Benedetti 1920-2009

El control de la naturaleza I

Por cualquier parte aparece la costa. El libro El control de la naturaleza mediante la palabra en la tradición puertorriqueña de Teodoro Vidal (2008, San Juan, Ediciones Alba) es una obra breve sobre iconografía y la tradición oral en torno a la naturaleza.

Teodoro Vidal ha sido un reconocido coleccionista de arte popular y piezas del folclore puertorriqueño, que tiene inclusive su página en el Internet que pueden acceder pulsando aquí.

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Para subrayar el asunto costero, presento aquí una foto de Vidal con un artesano de la pesca que teje una atarraya.

El libro tiene su encanto, pero es un bricolaje de narrativas e íconos que aportan el dato etnográfico y folclorista que en ocasiones nos asombra y sorprende. De esos datos resaltan algunas historias de la costa. En una sección sobre las “Lluvias torrenciales” Vidal inserta dos retratos de la revista La Ilustración Española y Americana, del 15 de octubre de 1883. La primera página e índice de la revista están disponibles en el Internet. Es a través de ese medio que me entero que fueron remitidos por Pedro Tolosa.

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Los retratos, parecidos a las fotos de la devastación del tsunami de 1918, nos permiten ver la acumulación de basura de los ríos y caños que se depositó en la playa, y el retrato de una casa arrastrada hasta el mar. De los retratos rescato a la gente negra y mulata de la costa mayagüezana y su vocación marina. Están allí en sus lanchas, gabarras y yolas. Al fondo de uno de los retratos se atisba la chimenea de un ingenio y los almacenes del puerto.

La revista La Ilustración Española y Americana parece ser una excelente fuente de información sobre los modos de vida y prácticas cotidianas del reino.

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