Requiem por un graffitti

Avaricia, deportes, urbanismo de pacotilla, rabia, gula, arte, ¿arte?, mercantilización, fetichismo, spray, vandalismo, e insensibilidad. Rafa Jackson ha publicado en su blog Auraetcetera una pieza que yo hubiese querido escribir, pero claro, mejor él, que yo.

Comentarios, es su blog, y en éste, son bienvenidos.

http://auraetcetera.wordpress.com/2010/08/19/requiem-por-un-graffiti/

De ese arte desaparecido, queda una estela en la pared interna del . . . → Read More: Requiem por un graffitti

Déjà vu, all over again…

Esa frase forma parte de la sabiduría acumulada y compartida por Yogi Berra, ex receptor de los Yankees de Nueva York, y orfebre de pensamientos célebres.  La uso en aquí, porque hay momentos en los que hay que volver a repasar las lecturas del pasado, que de alguna manera nos ayudan a entender los sucesos que . . . → Read More: Déjà vu, all over again…

Sparring

Y entonces yo estaba en la orilla, caminando normalmente; y no se oía nada; era un silencio como de armario por dentro, un silencio aplastado y sucio. Y yo seguía caminando. Relato con un fondo de agua, Julio Cortázar (1941).

El proceso de escritura es uno que requiere de constante práctica, de entrenamiento, y de reflexión.  En . . . → Read More: Sparring

La decepción

Los sucesos de los últimos tres meses en el país, y en mi entorno inmediato, la Universidad de Puerto Rico, me ha provocado una decepción apabullante.  Me he decepcionado de la capacidad humana de ser racionales, de la resistencia a las aperturas y a la democracia, de la horrible inclinación a la violencia y al fascismo, . . . → Read More: La decepción

La Universidad es nuestra

No es de la junta de síndicos, ni de los interinos, ni de quienes están “en propiedad”. La Universidad es del pueblo, es de nosotros, quienes la forjamos día a día, de mis estudiantes que trabajan creando y descubriendo. La Universidad lleva la marca, la huella de mi trabajo, de mis escritos, de mis investigaciones, de . . . → Read More: La Universidad es nuestra

Héctor Moya Montero

Notas biográficas de Héctor Moya Montero

Por Héctor R. Feliciano Ramos

Héctor Moya Montero

Estas notas fueron leídas por el autor en el acto de recordación celebrado en la Capilla Paul A. Wolfe del Recinto de San German de la Universidad Interamericana de Puerto Rico el 15 de abril del 2010.

Tiene que haber sido un hombre bueno aquel cuyo féretro está cubierto con las dos banderas mono estrelladas.  La de Lares que fue la primera.  La de Puerto Rico que es la definitiva.  En la vieja carretera número 1, en la salida de Río Piedras a Caguas, había una enorme Ceiba a la que alguien le talló una especie de escalón en dos de sus raíces y le colocaron unos tablones a modo de escalón.  Allí se detenían todos los entierros después de salir de la Iglesia parroquial Nuestra Sra. Del Pilar.  En aquel escalón improvisado, y frente a los deudos del muerto, se solía despedir el duelo para luego tomar la ruta del viejo cementerio de la ciudad. Pero la sabiduría popular, que no suele equivocarse, bautizó a la bella Ceiba como el palo de los embustes. Nosotros hemos tratado de evadir esa tentación y tratamos de contar la vida de Héctor Moya según él  me la contó en tantas y tantas ocasiones y como producto además, de la lectura de algunos documentos que el Dr. Jorge Padilla me suministró. Comentarios de Héctor Feliciano, previo a la lectura de estas notas.

Héctor Moya Montero nació en Utuado el 15 de diciembre de 1930.  Desde temprana edad Héctor empezó a experimentar una serie de tragedias que la vida, a veces, suele producir.  Se crió sin una figura materna que lo acunara y le orientara en tantos y tantos asuntos que corren desbocados por la mente de los niños.  La figura paterna no fue la mas enaltecedora y aleccionadora para un niño en formación, sino todo lo contrario.

Alejado de su madre y con un padre poco edificante, Moya transcurrió por los primeros años de vida de la manera que pudo, a tropezones, con alzas y bajas, mas bajas que alzas; al borde del precipicio de la perdición y la violencia.  Como decía Loida Figueroa, refiriéndose a su propia vida —historiadora a la que Moya conoció y respetó— aquel niño siempre “transitó por la calle de la amargura”.  Aún así y a pesar de todos los obstáculos que se le presentaron, en Utuado Moya cursó los años formativos de la escuela primaria.

Por uno de esos azares de la vida, en una visita que un tío paterno realizó a su pueblo natal, se enteró de los descarrilamientos de su joven sobrino e intervino en el problema y, con el consentimiento paterno, se llevó el muchacho para su casa en Villa Palmeras, sector contiguo al Barrio Obrero y a Santurce.  Aquel tío, que era policía, y su esposa le dieron al joven Héctor el hogar, el calor familiar y la disciplina que antes no había podido tener.

Con tales elementos, tan necesarios en la formación del carácter del individuo y la vida ordenada en la casa de sus tíos, a los que consideraba sus padres, la vida de aquel jovencito empezó a tener un horizonte lo que le permitió tomar una dirección muy diferente a la que hasta entonces había tenido.  En Santurce cursó toda la escuela secundaria.  En Río Piedras ingresar como estudiante a la Universidad de Puerto Rico donde, en 1956, obtuvo un Bachillerato en Educación con especialidad en Historia y Estudios Sociales.

Trabajó como maestro de esas disciplinas en una escuelita de su natal Utuado.  Allí, un buen día de 1957, lo encontró don Ricardo Alegría, que había sido su profesor en la Universidad, y le invitó a unirse al equipo de trabajo del recién nacido Instituto de Cultura Puertorriqueña que él dirigía.  Así fue como Moya regresó a San Juan.

En el ICPR se desempeño entre 1957 y 1970 como investigador histórico, archivero, conferenciante y arqueólogo en varias de sus dependencias, entre otras Archivo General de P.R., División de Promoción Cultural y, finalmente en la División de Arqueología. En ésta última realizó numerosas clasificaciones de colecciones arqueológicas, y fue cuando trabajaba en la misma que se le destinó nuevamente a Utuado, para hacerse cargo del trabajo de campo del yacimiento arqueológico mas importante de Puerto Rico que con el tiempo se llamaría Centro Ceremonial Indígena de Caguana, que dicho sea de paso, es la principal muestra de ingeniería prehispánica de las Antillas.  Es menester señalar en este momento que a Moya nunca se le reconoció como se debía el trabajo realizado en Caguana, pues solo se le menciona como actor secundario, cuando fue él quien “levantó” y clasificó todos los materiales encontrados en aquel depósito arqueológico.  Por esas cosas de la vida fueron otros, de nombres mas encumbrados, los que se llevaron el crédito de aquel trabajo.  Aunque Moya nunca superó esa omisión, que quedó clavada en su corazón como un ardiente hierro que siempre le quemaba por dentro, todo parece indicar que tras largos años se reconcilió con el Dr. Alegría.

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Anclao en París

Tirao por la vida de errante bohemio

estoy, Buenos Aires, anclao en Paris;

curtido de males, bandeado de apremios,

te evoco desde este lejano pais.

Contemplo la nieve que cae blandamente

desde mi ventana que da al bulevar.

Las luces rojizas con tonos murientes,

parecen pupilas de extraño mirar.

La tierra, resentida, como siempre, está inquieta. Un remezón corto y sin consecuencias . . . → Read More: Anclao en París

¡Me equivoqué¡

El Show de Eddie Miró es un verdadero bodrio y un espectáculo insoportable. Es la misma mala televisión de siempre, pero peor, alimentada por los fantasmas del pasado. El Sr. Eddie Miró, a quien le deseo lo mejor, parece ser un espectador impávido ante esa debacle. Sólo Gilbertito Santarosa lo salva, a pesar de un número . . . → Read More: ¡Me equivoqué¡

De sastres

He sufrido un bodrio macabro en la televisión: una entrevista al presidente de la UPR, realizada por Héctor Ríos Maury y Orestes Ramos, el miércoles pasado. Una decepción como quiera que se mire. De Ríos Maury (UPR-RP) esperaba lo mejor, y del Licenciado Ramos, quien tiene momentos de acuidad devastadora (cuando reta al otro), esperaba preguntas . . . → Read More: De sastres

Comentarios… nuevamente

Ya pueden hacer comentarios. Hemos tenido que cambiar el tema y volver al anterior. por ahora.  Gracias a Carlos Andreu por tu ayuda siempre.

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Random Quote

Un poco de teoría de color desenmascara al beige de toda esa pretensión antiséptica. Intensifica su base cromática y verás como terminas en territorio marrón. Descompón al escatológico marrón y emergerán rojos violentos, verdes salvajes, azules eléctricos y oros cegadores.

La maldición del beige consiste en reprimir a su propia diversidad arcoirística. La forzada neutralidad que consecuentemente adopta como gesto sublimador reduce cualquier color a mero acento, desvistiéndolo de tensiones y estridencias. Así es como beige termina siendo el color de la historia, lavada al gusto homogenizador del autoritarismo reinante.

Odio a los seguidores del beige: cobardes, aburridos, impasibles, insípidos, apáticos, flemáticos y pusilánimes. Odio a sus líderes, que aunque respiran no viven. Los mató el conservadurismo inmovilista, sicario ideológico del que no hace ni deja, porque no quiere, no puede y tampoco sabe.
— Miguel Rodriguez Casellas