La decepción

Reflexiones, Universidad — July 22, 2010 10:24 pm

Los sucesos de los últimos tres meses en el país, y en mi entorno inmediato, la Universidad de Puerto Rico, me ha provocado una decepción apabullante.  Me he decepcionado de la capacidad humana de ser racionales, de la resistencia a las aperturas y a la democracia, de la horrible inclinación a la violencia y al fascismo, del regreso a la guerra fría, de la intolerancia, de la obsolescencia física del país, de la increíble ineptitud de quienes toman decisiones, de nuestra pasión por lo inútil, y de la indecente proclividad a la no-colaboración de mucha gente en los espacios por los que uno se mueve.  Me ha decepcionado también el creciente desprecio al saber que muestra mucha gente, de profesionales, de gente con títulos, de algunos estudiantes, de gente muy cercana, demasiado cercana.

Esa decepción múltiple me debió mover a escribir, y sin embargo, me arropó la inacción, una horrenda incapacidad para inscribir en un par de párrafos mi sentir. Lo único que pude hacer fue usar a Facebook como un medio, otras Twitter, pero no fueron suficiente. No sé, tal vez fue así.

No fue falta de material, ni de rabia. He construido en mi mente un sinnúmero de piezas, de escritos, sobre la Universidad y sus adláteres más repugnantes, sobre el fascismo (el real y el imaginario), sobre “tocar fondo” (y la obra de Primo Levi), y sobre el país.  No fue tampoco que me arropó la parálisis absoluta. Pude escribir dos capítulos de un libro, una descripción de las bahías bioluminiscentes, un informe técnico, documentos oficiales, cartas interminables, notas de campo, correos negociadores, explicaciones extensas, un bosquejo para un libro, y una bitácora relatando las pesadillas de zombies-administradores caminando por una universidad parecida a la Metrópolis del filme de Fritz Lang (1927).  No, no miento.

Con estas líneas salgo de mi marasmo, hastiado de mi incapacidad textual y la imposibilidad de decir (tal vez gritar) lo que he sentido.  ¿Cómo explicar la repugnancia que arropa a uno, cuando se enfrenta a gente que quiere destruir lo que uno ha contribuido a formar en los últimos veinticinco años? Lo peor de todo es el repulsivo sentimiento de haber perdido la fe en todo y en una buena parte de la humanidad.  Es mucho, y valioso, lo que roba la decepción.

Como sospecharán, estas líneas las escribo con la intención expresa de acabar con los efectos paralizantes de la decepción, volver a escribir en Antrópico y retornar al proceso de pensar y escribir a través de este medio.

Me doy la bienvenida, no tengo otra opción.

    12 Comentarios

  • Marta Maldonado says:

    Que bueno que estas de vuelta.

  • Muy apreciado Manuel:

    Nadie como tú para describir los resultados desastrosos que han tenido en nosotros los pensantes, sensibles, sufrientes humanos ante los sucesos de estos meses y la certeza de que todo empeorará como ha sucedido en todos los territorios con gobiernos fascistas y dictatoriales. En muchas ocasiones el pesimismo que sentimos es más que justificado y creo que falta unión, fuerta y determinación en nuestro País para resolver este caos de manera valiente y comprometida. Somos muchos los que sentimos lo que sientes. Un abrazo afectuoso.

  • Héctor R. Feliciano Ramos says:

    Querido amigo:

    Se de lo que hablas y conozco bien esos sentimientos, aunque generados en otros ámbitos de la vida. Aunque a veces uno se decepciona por esos asuntos de los que hablas, en mi caso siempre recuerdo lo que ya hace demasiado tiempo pienso, este país no tiene salvación hasta que lleguemos al fondo (del putrefacto barril de basura). Hace tiempo también llegué a la conclusión que yo no veré esa llegada al fondo. Pero ello no debe de provocarme decepción (aunque reconozco que es muy difícil no decepcionarse) e inacción, sino todo lo contrario mas deseos de seguir adelante delatando lo que entendamos esté mal en la sociedad. Que se corren riesgos muchas veces enormes…, pues chico “A ese precio se alquila la casa”. Después de todo si nos embarga la soledad y la decepción es porque estamos en el lado correcto de las cosas y de la vida, porque si uno no está dispuesto a que de vez en cuando nos visite la señora llamada de diferentes formas: desengaño, desencanto, desilusión, frustración, burla… solo debe de optar por ubicarse en el lado incorrecto de la vida, ese el el que se encuentran los De la Torre de la vida ( a nuestro alrededor hay demasiados).

    Es estos casos siempre recuerdo un poema de Gabriewl Zelaya que nos dice:

    “Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
    mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
    fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
    como un pulso que golpea las tinieblas (…)

    Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
    decir que somos quien somos,
    nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
    Estamos tocando el fondo.”

    Manolo, eso es lo importante, que de alguna forma nuestras palabras sirvan para adelantar ese proceso hacía el fondo, porque sin el mismo no hay reinvindicación de esta sociedad.

    No soñamos con que nuestra vida fuera así, pero desgraciadamente esa es la que nos ha tocado vivir. Entonces qué sueños o expectativas tenemos… que al irnos de este mundo aunque sea alguien piense sobre nosotros esa fue una buena persona que siempre trató de hacer lo correcto.

    Héctor

  • Manuel Valdés Pizzini says:

    Héctor, gracias por tus palabras y tus consejos. Como dice el poeta Robert Blay, hay que revolcarse en las cenizas, ir al fondo, para re-descubrirse.

  • Alfonso says:

    Gracias por volver. En el texto hay una frase que me preocupa profundamente.

    “…de gente muy cercana, demasiado cercana.”

    Un abrazo siempre.

    Alfonso

  • Carmen Rosally says:

    Manolo:
    Estuve en la isla por una semana hace par de meses (cuando la huelga mas o menos comenzaba) y regresé con un mal sabor que aun no se me quita. Parte decepción, parte frustación, parte resignación. No podía creer la mitad de las cosas que escuchaba y la mayoría de las que veia. Era como si el avión hubiese aterrizado en un universo paralelo donde los puertorriqueños habían perdido toda capacidad para entender el hoyo en el que han estado metidos por mas de un siglo. Por supuesto que trato de reservarme los juicios porque llevo mas de 15 años fuera de la isla y solo esos que viven en ella tienen derecho a decidir como manejan el asunto. Pero mis opiniones siempre las he tenido, y en este momento no son nada positivas. Qué se va a hacer, pa’lante, ¿no? Y gracias por compartir tus impresiones.

    Carmen

  • Jose Felipe Gonzalez Pabon says:

    Estimado Manolo:
    El extranar tus escritos y el alegrarme de escuchar tu voz me resulta alentador, aunque sea para acompanarnos en sentimientos compartidos. Me luce, y es penoso reconocerlo, que la decepcion no es un mero polizon embarcado en este viaje tortuoso que estamos viviendo en nuestra patria: creo que es un pasajero que, habiendo pagado su pasaje, pretende, tal vez hasta jactanciosamente, aduenarse de espacios valiosos. Lo cual, naturalmente, no abona al optimismo. Cuando uno ha colocado tanto peso en convivencias autenticas con nuestros semejantes y se tropieza con tanto artificio y mala voluntad, pienso que quizas lo que nos resta es nutrir, como expreso Camus, el hombre rebelde. Estos tiempos nefastos tambien me recuerdan la insistencia de Rilke en que es mas importante vivir las preguntas que buscar las respuestas. Mientras tanto, sin pausa ni tregua, mantenernos en la resistencia, sin ceder, agotarnos en la resistencia, sin desvarios, pues a pesar de el gran peso del desanimo, a lo mejor, bueno, lo mas probable es que podamos re-escribir nuestra historia, dejar de ser rehenes de una historia toxica e intentar buscar la luz en rumbos imprevistos .
    Un abrazo,
    Fepi

  • Manuel Valdés Pizzini says:

    Agradecido a Fonz (tranquilo), a Carmen por su reflexión, que viniendo de ella, me asusta! Y a Fepi por sus palabras profundas, pero llenas de esperanza, una que se construye contra toda maldad. Hay que seguir…

  • Cale says:

    Bienvenido!, hace tiempo esperaba este desahogo.

  • José E. Martínez Reyes says:

    Manolo

    Noto algo de pesimismo frankfurtiano, sobre la capacidad de ser racionales.
    A veces me cuestiono si la humanidad es un proyecto fallido por esta misma razón. No solo en PR. Acá en el norte se sufre de esa condición. A pesar de la evidencia contundente el cambio climático sigue siendo una conspiración liberal, por ejemplo. Comparto este artículo que por más información y datos que hayan siempre hay un grupo que ‘les vale madre’ (como dirían los mexicanos):)
    http://www.boston.com/bostonglobe/ideas/articles/2010/07/11/how_facts_backfire/?camp=misc:on:share:article

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