Cólera
Política, Reflexiones, slideshow, Sociedad — November 26, 2010 4:37 pmPor la tierra aytiana se esparce el cólera, por ser un pueblo sumido en sus heces fecales, a raíz de los problemas de manejo de los desperdicios humanos, la insalubridad de su modo de vivir en los tiempos posterremoto y por la ausencia de agua potable para saciar la sed y preparar sus alimentos. Recientemente han padecido también de la cólera (en femenino), de la rabia de estar abandonados a su suerte y manipulados por los blancos y su historia.
Por razones similares, en esta tierra borincana nos invade la cólera, por ser un pueblo sumido en la… dictadura conservadora-republicana, casi té-partidista y post-reaganista, que nos arropa con su hedor. Pero no estamos solos. Podemos advertir que una peste arropa a Europa, a América y a grandes porciones del planeta: los ajustes neoliberales a una crisis forjada por el sector financista, quienes han sido a su vez, parte del sector dirigente en las economías posindustriales. Los ajustes mandados por los bonistas y las entidades financieras globales imponen onerosas demandas a los sectores trabajadores, en toda la amplitud de sus rangos. Ante tales acciones, la gente responde de diversas maneras. El alza en la matrícula hace levantarse en son de protesta a los estudiantes en Londres y en Italia. ¿Qué dirán los procónsules del lado de acá? Si, aquellos que no pararon mientes en lanzar el epíteto de tercermundistas a quienes osaron protestar. Resulta que lo mismo en Abbey Road, que en la Ponce de León, la gente se levanta. La Universidad, como todo lo demás, en un asunto muy complicao, y no se puede despachar con maniqueísmos ni frases ensayadas. Eso sí, es también un foco de la epidemia de la cólera.
Peter Sloterdijk, uno de los importantes filósofos de nuestra era, ha publicado un libro con el título de Ira y tiempo: Ensayo psicopolítico (2010, Madrid, Ediciones Siruela), donde arguye que una de las palabras-conceptos más importantes del mundo occidental lo es la ira, la cólera, o sea, el thymos de los griegos. Es esa cólera que en la voz de Homero se convierte en la fuerza que transforma las realidades políticas del mundo pre-clásico. “Canta, oh diosa, la cólera del Pélida Aquiles.” La cólera es, según Sloterdijk, la “substancia de la que se ha hecho el mundo” de los guerreros y los dioses. A los mortales usualmente los cubre un manto de cotidianidad que los inmoviliza. Pero, cuando la certidumbre de sus días llega a su fin, la cólera (la funesta) empieza a carcomerles la paz y los mueve a la acción. Igual pasa con los héroes. Aquiles hacía su trabajo con virtud y excelencia, hasta que un día la injusticia y la humillación le hicieron detenerse y protestar. La cólera desató una fuerza política devastadora (con la no-acción y luego con la acción) que hizo sufrir a los aqueos de hermosas grebas, y a los troyanos también.
Sigo de cerca el texto de Sloterdijk en estos días, mientras observo etnográficamente (en las fondas, en Facebook, en el supermercado, en los consultorios médicos, en el salón de clases, y en las calles y entresijos de pueblos y ciudades) como va creciendo la cólera; una que va en busca de su forma política, más allá de los partidos y sus adláteres.
Tags: ira, Sloterdijk


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2 Comentarios
I hear ya. Ojala que la colera nos mueva a adelantar el dia de los mameyes.
Bravo, Manolo, por otro de tus exquisitos textos-brújula: certero e inquietante como debería ser el conocimiento. Y yo me pregunto, ¿acaso la cólera de los seres anónimos no es una respuesta a la “hybris” de los poderosos? Sin el despliegue continuo y ostentoso de la segunda, probablemente hoy no se revelaría la primera… Y tal vez sea aquella la recompensa (funesta o no) a su soberbia desmedida…