Otro mundo

Muchos estamos comprometidos con Microsoft y sus hermosas tecnologías. A ellas nos hemos acostumbrados y adaptado. El mundo profesional ha elaborado sus discursos estructurados por Powerpoint, y así podemos seguir con otros ejemplos. Sin embargo, existe otro mundo, el de los programas gratis, de acceso abierto, de opciones diferente y parecidas. Yo me muevo lentamente, con algunos reparos, hacia ese mundo. Una de mis máquinas ya se transformó en el sistema operativo Ubuntu (basado en Linux), y Open Office hace su entrada en varias computadoras de la oficina. Mario Nuñez ha inaugurado un blog-alternativo a MS, que les invito a visitar para aprender y acceder a esos programados.

steal

Leave a Reply

 

 

 

You can use these HTML tags

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Random Quote

Lamento, también la desaparición del arte que veía todos los días camino a mi trabajo. No soy ducho en estas materias, ni me he dedicado a un estudio minucioso del arte urbano, tal vez, mal llamada graffiti, pues este mural era más que graffiti, en mi opinión. Fue tronchado por una pared anodina pintada de rojo con figuras insulsas que parecen hechas de papel de aluminio planchado sobre plantillas de “foum”.

Habiendo dicho esto, creo que es necesario evitar leer demasiado y permitir un poco más de ironía lúdica en la obra desaparecida y su relación con los mecenas que la permitieron.

En segundo lugar, el arte urbano, que repito no he estudiado, tiene como elemento cardinal lo efímero. No es arte monumental, perdurable. Es arte que juega con el instante y lo pasajero. Lo lamentable no es que el mural fue reemplazado por otro, es que haya sido reemplazado por un bodrio banal y mal pensado. Lo mismo digo de la torre de la Escuela Vocacional cuya representación, según algunos de la Vírgen del Carmen (emblema de la ciudad) también fue obliterado.

No podemos pretender, en el reino de lo contingente, erigir monumentos permanentes. Nuestra cultura enfatiza lo momentáneo, de ahí nuestra nostalgia por lo eterno.
— Juan