Claude Lévi-Strauss

A modo de página en el blog he publicado un escrito extenso sobre el etnólogo Claude Lévi-Strauss, quien falleció el día primero de noviembre. Comparto con ustedes ese trabajo, y mi admiración por su obra. Para ir directamente a la página puede pulsar aquí.

L’ethnologue Claude Lévi-Strauss est mort
L‘ethnologue et anthropologue Claude Lévi-Strauss <http://www.lemonde.fr/sujet/ad63/claude-levi-strauss.html> est mort dans la nuit du samedi 31 octobre au dimanche 1er novembre à l’âge de 100 ans, selon le service de presse de l’Ecole des hautes études en sciences sociales (EHESS) contacté par Le Monde.fr. Plon, la maison d’édition de l’auteur de Tristes Tropiques , a également confirmé l’information diffusée par Le Parisien.fr en fin d’après-midi. Claude Lévi-Strauss, qui a renouvelé l’étude des phénomènes sociaux et culturels, notamment celle des mythes, aurait eu 101 ans le 28 novembre.

VIDÉO
Quand Claude Lévi-Strauss racontait sa vocation d’ethnologue

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Lamento, también la desaparición del arte que veía todos los días camino a mi trabajo. No soy ducho en estas materias, ni me he dedicado a un estudio minucioso del arte urbano, tal vez, mal llamada graffiti, pues este mural era más que graffiti, en mi opinión. Fue tronchado por una pared anodina pintada de rojo con figuras insulsas que parecen hechas de papel de aluminio planchado sobre plantillas de “foum”.

Habiendo dicho esto, creo que es necesario evitar leer demasiado y permitir un poco más de ironía lúdica en la obra desaparecida y su relación con los mecenas que la permitieron.

En segundo lugar, el arte urbano, que repito no he estudiado, tiene como elemento cardinal lo efímero. No es arte monumental, perdurable. Es arte que juega con el instante y lo pasajero. Lo lamentable no es que el mural fue reemplazado por otro, es que haya sido reemplazado por un bodrio banal y mal pensado. Lo mismo digo de la torre de la Escuela Vocacional cuya representación, según algunos de la Vírgen del Carmen (emblema de la ciudad) también fue obliterado.

No podemos pretender, en el reino de lo contingente, erigir monumentos permanentes. Nuestra cultura enfatiza lo momentáneo, de ahí nuestra nostalgia por lo eterno.
— Juan