Taciturnitas

Es el silencio. El hiato. Antrópico no ha dicho mucho en el 2010. Yo no he escrito (aquí) mucho. ¿Será la calma antes de la tormenta, o es que he estado siguiendo a Mario Núñez de cerca en su excelente curso sobre Carl Jung y el Libro Rojo?

No tengo la respuesta, pero cómo otra gente, me . . . → Read More: Taciturnitas

Una respuesta al rebuzno de Pat Robertson sobre Haití

Pero la grandeza del hombre está precisamente en querer mejorar lo que es. En imponerse Tareas. En el reino de los cielos no hay grandeza que conquistar, puesto que allá todo es jerarquía establecida, incognita despejada, existir sin término, imposibilidad de sacrificio, reposo y deleite. Por ello, agobiado en penas y de . . . → Read More: Una respuesta al rebuzno de Pat Robertson sobre Haití

Llegó…

con tres heridas,

la del amor,

la de la muerte,

la de la vida.

Con tres heridas yo…

Miguel Hernández

Han sido días aciagos. Se asoma una sombra gigantesca sobre muchas de las cosas que hacemos. Nos quejamos. El informe lo hemos entregado tarde. Tal vez . . . → Read More: Llegó…

Vinagre y rosas

Joaquín Sabina, con la intensa colaboración de Benjamín Prado, ha lanzado su nuevo disco, Vinagre y Rosas.  Una colaboración que Prado ha documentado en su libro Romper una canción y que ambos han comentado en los medios, por la intensidad afectiva y poética que ha producido esta obra.  Esta joya discográfica tiene canciones muy hermosas donde . . . → Read More: Vinagre y rosas

Random Quote

Un poco de teoría de color desenmascara al beige de toda esa pretensión antiséptica. Intensifica su base cromática y verás como terminas en territorio marrón. Descompón al escatológico marrón y emergerán rojos violentos, verdes salvajes, azules eléctricos y oros cegadores.

La maldición del beige consiste en reprimir a su propia diversidad arcoirística. La forzada neutralidad que consecuentemente adopta como gesto sublimador reduce cualquier color a mero acento, desvistiéndolo de tensiones y estridencias. Así es como beige termina siendo el color de la historia, lavada al gusto homogenizador del autoritarismo reinante.

Odio a los seguidores del beige: cobardes, aburridos, impasibles, insípidos, apáticos, flemáticos y pusilánimes. Odio a sus líderes, que aunque respiran no viven. Los mató el conservadurismo inmovilista, sicario ideológico del que no hace ni deja, porque no quiere, no puede y tampoco sabe.
— Miguel Rodriguez Casellas