Carlos García Quijano, antropólogo de los buenos, ha añadido al debate sobre resiliente y ha puesto en duda mi uso de lo “elastico“. Hay que leerlo. La palabrita va . . . → Read More:

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Un poco de teoría de color desenmascara al beige de toda esa pretensión antiséptica. Intensifica su base cromática y verás como terminas en territorio marrón. Descompón al escatológico marrón y emergerán rojos violentos, verdes salvajes, azules eléctricos y oros cegadores.

La maldición del beige consiste en reprimir a su propia diversidad arcoirística. La forzada neutralidad que consecuentemente adopta como gesto sublimador reduce cualquier color a mero acento, desvistiéndolo de tensiones y estridencias. Así es como beige termina siendo el color de la historia, lavada al gusto homogenizador del autoritarismo reinante.

Odio a los seguidores del beige: cobardes, aburridos, impasibles, insípidos, apáticos, flemáticos y pusilánimes. Odio a sus líderes, que aunque respiran no viven. Los mató el conservadurismo inmovilista, sicario ideológico del que no hace ni deja, porque no quiere, no puede y tampoco sabe.
— Miguel Rodriguez Casellas