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	<title>Antrópico</title>
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	<description>Bitácora antropológica de Manuel Valdés Pizzini</description>
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		<title>Reflexión etnográfica / etnológica / personal sobre Richard y Sally Price</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Mar 2013 00:51:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Valdés Pizzini</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hoy tuve una de las experiencias profesionales más gratificantes de mi vida: compartir en un seminario con Richard y Sally Price (gracias a Jorge Giovanetti), y luego presentar a Richard en su conferencia “Anthropology, History, and Human Rights: Saramaka People v. The State of Suriname”, basada en su libro más reciente: Rainforest Warriors: Human Rights [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy tuve una de las experiencias profesionales más gratificantes de mi vida: compartir en un seminario con Richard y Sally Price (gracias a Jorge Giovanetti), y luego presentar a Richard en su conferencia “Anthropology, History, and Human Rights: <em>Saramaka People</em> v. <em>The State of Suriname</em>”, basada en su libro más reciente: <a href="http://www.richandsally.net/rainforest_warriors__human_rights_on_trial_98219.htm"><strong><em>Rainforest Warriors: Human Rights on Trial</em></strong> </a>(2011, University of Pennsylvania Press).</p>
<p><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/la-foto-21.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-1063" title="la foto-2" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/la-foto-21-300x148.jpg" alt="" width="300" height="148" /></a></p>
<p>Empecé a leerles en los 1970’s, a Richard con su trabajo sobre la pesca caribeña, luego a ambos sobre patrones de noviazgo en Andalucía y la compilación de Richard sobre los cimarrones, publicada en español por Siglo XXI.</p>
<p>Un día, en la década de los 1990,  cayó en mis manos <a href="http://www.richandsally.net/equatoria_8358.htm"><strong><em>Equatoria</em></strong></a> escrito por ambos, un texto provocador, creativo, reflexivo, brillante.  Por ahí he seguido explorando su obra, siempre admirándolos en la distancia. Algún día escribiré un libro como ese… es un reto autoimpuesto.</p>
<p>Richard y Sally (políglotas y transnacionales) han construido su mundo antropológico cerca de <a href="http://amp-pr.org/antropico/claude-levi-strauss-ha-muerto-¡que-viva-el-rey/">Claude Lévi-Strauss</a> y Sidney Mintz, a quienes admiro por la fuerza y brillantez de su obra etnológica y etnográfica, y porque de alguna manera están atados a las posibilidades de la historia y la antropología, estrategia que forma parte de la agenda de estos antropólogos.</p>
<p>Esta experiencia de hoy estuvo acompañada por la presencia de gente a quien admiro y estimo: la gente del Instituto de Estudios del Caribe (Humberto, Annie, Oscar, Ovidio, Félix, entre otros), Ángel G. “Chuco” Quintero, Manuel Domenech, Jorge Giovanetti, Jorge Schmidt, Blanca Ortiz, Tamara Zoé Acosta (mi asistente de campo por mucho tiempo) y Alma Simounet , esposa de Wilfredo Geigel, a quienes le debo parte de mi carrera. Conocí también al Dr. Díaz Royo quien auspició la publicación de <em>El presidiario y el coronel</em> (Richard Price, 2005, Ediciones Callejón).</p>
<p>Richard y Sally tienen don de gente y son, accesibles y simpáticos, lo cual me parece extraño.</p>
<p>Les invito a visitar la página de estos antropólogos, para que exploren su obra: <a href="http://www.richandsally.net">http://www.richandsally.net</a></p>
<p><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/Prices.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1064" title="Prices" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/Prices-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p>
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		<title>El mundo de los saramakas: desde el fési-ten hasta el día de hoy</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Mar 2013 20:56:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Valdés Pizzini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actividades y calendario]]></category>
		<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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		<description><![CDATA[En el pasado (en el fési-ten), en el principio, los africanos esclavizados por los holandeses en Surinam, comenzaron a escapar de las plantaciones a finales del siglo XVII, formando aldeas de gente libre en el bosque tropical de esa región del mundo. A partir de ese momento, esa masa de tránsfugas crearon su sociedades y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/bb499.1.1.com_.100.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-1055" title="bb499.1.1.com.100" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/bb499.1.1.com_.100-191x300.jpg" alt="" width="191" height="300" /></a>En el pasado (en el <em>fési-ten</em>), en el principio, los africanos esclavizados por los holandeses en Surinam, comenzaron a escapar de las plantaciones a finales del siglo XVII, formando aldeas de gente libre en el bosque tropical de esa región del mundo. A partir de ese momento, esa masa de tránsfugas crearon su sociedades y se organizaron con su propio lenguaje, sus clanes (los), su magia, sus linajes matrilineales y su usufructo del bosque, junto con las lecciones aprendidas de los aborígenes autóctonos de la región.</p>
<p>Los awonenge, la gente del <em>fési-ten</em>, escucharon los tambores de guerra y a ella se lanzaron con toda su fuerza para combatir a los holandeses. Esa guerra terminó con un acuerdo de paz entre los cimarrones y los holandeses en 1762, acuerdo que les permitió vivir en libertan y tomar las riendas de su destino. Antes de la emancipación de la esclavitud (inclusive en Surinam), antes de la revolución de Haití, y antes de las guerras emancipadoras y libertadoras de nuestra América, los cimarrones de Surinam habían conseguido su libertad y su soberanía.  Su mundo había estado definido entre la libertad y la esclavitud.  Su historia está, fragmentada, en muchas partes: en los documentos, en los relatos de John Gabriel Stedman en 1790 y en las voces de los alukus, matjaus, ndyuka y los saramakas, entre otros.</p>
<p>Richard Price, junto a su esposa Sally Price y otros colegas han documentado hasta la saciedad la vida, estructura social, cultura e historia de los saramakas (les invito a visitar la página de estos colegas para darle un vistazo a su extensa—y premiada—obra antropológica: <a href="http://www.richandsally.net">http://www.richandsally.net</a>).</p>
<p><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/Unknown1.jpeg"><img class="alignright size-full wp-image-1054" title="Unknown" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/Unknown1.jpeg" alt="" width="225" height="225" /></a>Richard Price ha publicado recientemente el libro <strong><em>Rainforest Warriors:<br />
Human Rights on Trial</em></strong> (2011, University of Pennsylvania Press) que relata el expolio del territorio de los cimarrones y los intentos de erradicarlos como grupos culturales por la fuerza de un Estado corrupto, violento y que enarbolando la bandera de la modernización ha permitido que el capital estadounidense, chino y canadiense explote los recursos mineros y madereros, soslayando el derecho de estos grupos a ejercer su soberanía. La historia comienza con el régimen holandés y el desarrollo de la represa de Afodaka (en Brokopondo), que inició un proceso de inundación de las aldeas de los cimarrones y propició la formación de aldeas “transmigratorias”.  La independencia y formación de un Estado soberano en 1975 aceleró el expolio y la sistemática explotación de los bosques y los recursos de las sociedades tribales cimarronas.</p>
<p><strong><em>Rainforest Warriors</em></strong> narra la lucha de los cimarrones por defender su cultura, su historia, su patrimonio y su soberanía. Es también un relato de cómo la antropología (y sus practicantes) es un arma extraordinaria para unirse a la lucha por los derechos humanos y la protección de las tierras ancestrales y de la memoria de unos pueblos con una trayectoria impresionante de lucha por su libertad.  Wance Eduards y S. Hugo Jabini, ambos saramakas obtuvieron en premio ambientalista Goldman en el 2009, por su participación en ese proceso.</p>
<p><a href="http://www.goldmanprize.org/2009/southcentralamerica">http://www.goldmanprize.org/2009/southcentralamerica</a></p>
<p>Richard Price estará compartiendo sus ideas sobre ese proceso de lucha por los derechos humanos, en las Conferencias Caribeñas del Instituto de Estudios del Caribe, en la UPR-Río Piedras, este jueves a la 1:00 pm. El evento se transmitirá por Internet. Quedan invitados.</p>
<blockquote><p>El Instituto de Estudios del Caribe, de la Universidad de Puerto Rico-Río Piedras (UPR-RP), invita a la comunidad universitaria y al público en general a la conferencia “Anthropology, History, and Human Rights: <em>Saramaka People</em> v. <em>The State of Suriname</em>” por el Dr. Richard Price, ganador del <strong>&#8220;2012 Best Book Award </strong>of the American Political Science Association in the field of Human Rights y del &#8220;<strong>2012 Senior Book Prize </strong>of the American Ethnological Society&#8221;.  El Dr. Manuel Valdés Pizzini, Departamento de Ciencias Sociales, UPR-RUM, presentará el ponente. La actividad tendrá lugar el jueves, 7 de marzo, de 1:00 a 3:30 p.m., en el Anfiteatro Manuel Maldonado Denis (CRA 108) del Edificio Carmen Rivera de Alvarado (CRA) de la Facultad de Ciencias Sociales, UPR-RP.</p></blockquote>
<p><strong>Esta presentación será transmitida en línea EN VIVO en la siguiente dirección:  <a href="http://www.ustream.tv/channel/cc71">http://www.ustream.tv/channel/cc71</a> </strong></p>
<p><small>Sobre Richard Price se puede decir mucho, pero sólo basta decir que ha escrito cosas esenciales sobre la pesca (escritos circa 1966, y todavía se citan), sobre Martinica (un libro hermoso: <strong><em>El presidiario y el coronel</em></strong>) y todo lo que debemos saber sobre los cimarrones, que es mucho. Fue discípulo de <a href="http://blog.aaanet.org/2009/11/04/my-teacher-claude-levi-strauss/">Claude Lévi-Strauss</a> y de Clyde Kluckhohn, figuras cimeras en nuestra disciplina.</small></p>
<p><small>En su bachillerato estudió—y debe ser evidente en la lectura de su trabajo—historia y literatura. Su tesis doctoral fue publicada por el Instituto de Estudios del Caribe en 1975: <strong><em>Saramaka Social Structure: Analysis of a Maroon Society in Surinam</em></strong>.  Es un trabajo exquisito, que dice mucho sobre el departamento de antropología en Harvard en esos años, o tal vez dice más sobre la capacidad creativa de Price en producir una disertación que se puede leer con entusiasmo.  La última oración de ese libro predice mucho de lo que leemos en <strong><em>Rainforest Warriors</em></strong>.</small></p>
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		<title>Todos somos Papotín</title>
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		<pubDate>Sun, 09 Dec 2012 15:52:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Valdés Pizzini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Palabras]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos de un mundo convulso]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Que no les quepa la menor duda, soy solidario con la tragedia de Papotín, y por ello me uno al coro de voces que gritamos ¡Todos somos Papotín! Hago lo que tengo que hacer, y es por ello que expongo en mi página de Facebook mi indignación por la violencia de su muerte y por la manera en la que algunos medios la han manejado. Papotín siempre fue servicial y muy querido entre sus amistades y la de su compañera, su novia de <em>high school</em>, Nita, a quien se le ha desgarrado el corazón por la violencia de su muerte. No merecía morir de esa brutal manera, pero tal vez la Moira lo condujo por ese rumbo.  Todos tenemos pasiones, deseos muy fuertes y Papotín tenía los suyos. Es por eso que no podemos juzgarlo de la manera en la que lo hacemos (¡todos!), y debemos cavilar profundamente sobre esos asuntos.</p>
<p>Los medios de comunicación deben pensar sobre ello. Esas imágenes, esos textos (breves), esas explicaciones trilladas, mutilan su memoria y muestran el desprecio hacia su vida. Mientras eso ocurre, quienes fuimos sus amigos, allegados, parientes y conocidos, nos dolemos con la brutalidad de su muerte, lo efímero de su vida, con Nita, con sus padres y con quienes se dedicaron junto a ellos a tirar competitivamente.</p>
<p>¡Todos somos Papotín!</p>
<p>Bueno, no todos.  Papotín tenía serias limitaciones cognitivas… digámoslo claramente, para todos los efectos no sabía leer. Dejó la escuela en sexto grado y a partir de ese momento no leyó ninguno de los periódicos que hoy cubren —escasamente— la noticia de su muerte violenta. Por esa razón nunca pudo enfrentarse a un texto complejo, como por ejemplo, <strong><em>El jardín de los senderos que se bifurcan</em></strong>, de Jorge Luis Borges.</p>
<p>Era muy poco lo que sabía del mundo conocido, por no haberse expuesto a él.  Nadie sabe porqué, tal vez por haber nacido en la barriada Mondongo, o porque en la esquina la cosa era caliente, o porque en sexto grado le metió una paliza y acuchilló a Bebo, un abusador hijoeputa que siempre se salía con la suya. Ese acto fue castigado con una suspensión de un semestre y cargos criminales, que llevaron a Papotín por ese otro sendero.</p>
<p>¿Quién sabe?</p>
<p>Si se hubiese aplicado, y Doña Gabina lo hubiese empujado a estudiar, Papotín tal vez hubiese participado en la Feria Científica. Pero estos son demasiados “hubieses” y muchos senderos diferentes. Una vez uno dobla a la izquierda o a la derecha en el cuchillo de la carretera, hay una secuencia de rumbos que lo llevan a uno hasta aquí. Si, justo hasta aquí.  Y por ese boquete se fue Papotín, avisando sobre la presencia policiaca, aprovechando la buena fortuna para probar de los manjares de la cornucopia, para adquirir con el dinero ganado sus gramos de felicidad, para luego ser el lugarteniente del bichote y alcanzar la fama con un puntito en las parcelas.</p>
<p>Dos jornadas dentro de la nevera lo marcaron, por ser descuidado.</p>
<p>En la calle, sus dos pasiones, Nita y Manteca, lo lanzaron por el camino del deseo constante, la necesidad imperiosa de la tecata, el <em>car-jacking</em>, el escalamiento en las urbanizaciones cerradas, el tumbe, el cantazo y la deuda. ¡Bendito! Papotín no sabía ni sumar ni restar. Por eso, y por no saber leer siempre fue un <em>lambeojo</em> y no el dueño del punto.  Por esa razón, y por ser un <em>afrentao</em>, se vio en la rueda de abajo, o como decía Don Germán (alias “el Kraut”), “en el <em>Unterm Rad</em>“.</p>
<p>El domingo en la tarde, mientras esquivaba a policías, rescatistas, curiosos y olímpicos, en la búsqueda de un muchachón extraviado, Papotín se fue con Tito Mazacote a dar un vueltón. A Tito había que tenerlo de buenas, y más si uno le debía material. El resto es inventado, pero pensamos que El Mazacote lo bajó del carro y  le pidió los $500 que le debía Papotín por la manteca y la fritanga que se había metido. Pero bendito, si ese pobre infeliz vivía para Nita y para su deseo, por lo que no le sobraba nada. El mazacote no se ensuciaba las manos con tubos o palos, para eso tenía una Glock, como la del Seminarista (otro matón del barrio) que le vació en la cara a Papotín.  El martes 4 de diciembre encontraron a Papotín en el sector Laos del barrio Yeguas, con varios días de muerto, el rostro desfigurado, y su cuerpo reconocible solo por el tatuaje de la espalda que leía “Aunque me joda” debajo del rostro dibujado (mal) de Nita.</p>
<p><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/glock23.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1038" title="glock23" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/glock23-300x205.jpg" alt="" width="300" height="205" /></a></p>
<p>Nita, Doña Gabina y Don Moncho han llorado mucho. No han tenido que pedir su espacio a los medios de comunicación, porque a Papotín nadie lo fue a buscar, ni su rostro de amplia sonrisa apareció en la primera plana de los rotativos nacionales. A la funeraria no fue Margarita Aponte a preguntarles sobre la dimensión y magnitud de su dolor o si eran capaces de perdonar a quien cometió tan horrendo crimen. El gobernador no habló de él en la conferencia de prensa y la muñeca ni se diga. Es posible que, excepto por la gente del barrio, nadie ha sentido la partida de Papotín. Su cuerpo acribillado en el piso y su rostro borrado digitalmente apareció por 15 segundos en el tele-noticiario, con el epitafio de que el occiso “tenía antecedentes criminales y se cree que es una muerte relacionada al trasiego de drogas”.  Ahí se acabó la cosa. Esa es la gente que podemos despachar y cuyas muertes no nos pesan.</p>
<p>Pero a mi sí.</p>
<p>Yo recuerdo a Papotín y quiero solidarizarme con él, por eso les conmuevo a expresarse de que “Todos somos Papotín”.</p>
<p>Si hubiese estado más tiempo y con la gente equivocada en el Parque del Hoyo, en Santa Juanita, si a los viejos no les hubiese dado por mortificarme para que leyera y saliera de aquel boquete, si no hubiese sido amigo de Gury y de Sammy con sus ganas de explorar nuevos horizontes, si los tíos, tías, primos y primas no se hubiesen empeñado en mostrarme diversos caminos y ejemplos, si hubiese sido débil con el deseo y las ganas, si no hubiese llegado a la poesía, el ensayo, la historia y la física (sí, fue una de mis pasiones iniciales), si la frugalidad y la honestidad no hubiesen sido el norte, si la pobreza y la miseria hubiesen sido absolutamente desdichadas y aplastantes…  Son demasiados “hubieses” cargados de porvenires posibles, y cada uno sirvió para que no siguiera la ruta de Papotín.  Estoy seguro de que hay muchos otros, pero por el momento quería señalar los que he compartido aquí.  <strong>Todos somos Papotín</strong>, o hemos podido serlo. Algunos hemos tenido suerte, otros buen criterio en la selección de los senderos y en la construcción de porvenires. Yo, he llorado la muerte de Papotín porque es la de toda una generación de jóvenes puertorriqueños que desaparece.  Me duele, como me duele la de José Enrique Gómez Saladín.</p>
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		<title>Supercalifragilisticexpialidocious</title>
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		<pubDate>Sun, 14 Oct 2012 22:14:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Valdés Pizzini</dc:creator>
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		<category><![CDATA[slideshow]]></category>

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		<description><![CDATA[Cada vez que siento el peso abrumador de la cotidianidad vuelvo a Mary Poppins.  Mi prima Pirula (Nilda Pizzini, a quien tanto quiero) me llevó a verla cuando era un niño en el cine Metro de Santurce, y desde entonces me he dado el lujo de mostrarla a mis hijas y a mis nietos en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cada vez que siento el peso abrumador de la cotidianidad vuelvo a <strong>Mary Poppins</strong>.  Mi prima Pirula (Nilda Pizzini, a quien tanto quiero) me llevó a verla cuando era un niño en el cine Metro de Santurce, y desde entonces me he dado el lujo de mostrarla a mis hijas y a mis nietos en video o en DVD.  Es uno de esos clásicos de Disney que nos cautivó de niños en la década de los sesenta. La historia detrás del filme y las novelas de Pamela Travers, es una fascinante, pues hay algunas diferencias entre la película y el personaje de los libros de Travers, una Mary Poppins mística y en ocasiones visitante imperial en el mundo “incivilizado”, que reprodujo sus estereotipos sobre los “salvajes”, cosa que se vio obligada a reescribir posteriormente.</p>
<p>El filme de Disney es otra cosa, aunque anclado en la historia original.</p>
<p>La trama y la música insiste en romper con el estricto agarre del capitalismo británico de principios de siglo XX y su variante financiera. La Poppins se mete en ese hogar burgués para romper sus reglas por medio de una alucinante escapada a otros mundos, a la fantasía, donde se enfrentan a las prácticas cinegéticas de la aristocracia y donde los proletarios más sucios y abyectos, los deshollinadores, toman por asalto el cenit, es decir, los techos de Londres para marcar el tiempo de obrar. En el filme, esta escena presenta una coreografía que evoca al más proletario de los bailarines y genios del baile, a Gene Kelly,  con la presencia del carismático Dick Van Dyke como el líder de estos trabajadores, quienes cantan la pegajosa melodía “Step in time.” Quien haya leído a E. P. Thompson no puede dejar de pensar en la asociación entre esta melodía y el uso del reloj en los talleres, y la afrenta musical de los deshollinadores al marcar su propio tiempo de ocio y de producción.</p>
<p>Yo me acuerdo de Mary Poppins cada vez que me toca hablar de la familia británica que forjó los suburbios decimonónicos en mi curso de sociología urbana y discuto el libro de Robert Fishman sobre ese tema. Entonces empujo la cosa al siglo XX, con el capital financiero (el padre de los niños, el señor Banks, es un banquero) y la afrenta de las sufragistas (Winifred, la madre de los niños, es una activista) a la masculinidad de la política británica y su visión de la familia.</p>
<p>El filme proclama que los pequeñoburgueses, cuando nos ensimismamos en la rutina laboral y administrativa, perdemos contacto con nuestros hijos y familia, y nos abrazamos a la fuerza del capital y su enajenante cotidianidad. Así, aplastamos con violencia a quienes amamos, hasta que llega una bruja (porque en el fondo, eso es Mary) y nos saca de ese fetichismo del dinero y las mercancías. ¿Qué veo mucho Marx en Mary Poppins? Tal vez.  Jon Simmons en su artículo <a href="http://www.scope.nottingham.ac.uk/reader/chapter.php?id=10"><strong>Spectre over London: <em>Mary Poppins</em>, Privatism and Finance Capital</strong></a>, que recomiendo leer, ve más a Marx que yo, y hasta a Habermas.</p>
<p>Pero, en esencia, veo a Mary Poppins cuando quiero reírme (<em>I love to laugh</em>), cuando deseo maldecir a los banqueros que han causado la crisis (<em>Fidelity Fiduciary Bank</em>), cuando quiero imponer mi tiempo, en el tiempo y el espacio de la producción (<em>Step in time</em>), cuando quiero burlarme de la vida que llevo (The life I lead), cuando me urge volar una chiringa (<em>Lets go fly a k</em>ite), o cuando me tengo que tragar la amarga medicina de las decisiones políticas y unilaterales del gobierno y sus instituciones (<a title="A spoonful of sugar" href="http://youtu.be/x7aUAHOW6Ss"><em>A spoonful of sugar</em></a>).  La veo también cuando me urge decir cualquier pendejada, como: supercalifragilisticexpialidocious.*</p>
<p>* <small>Palabra que soy capaz de escribir sin copiarla, ni leerla pues me la aprendí cuando vi la película por primera vez en 1965.</small></p>
<p><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/Mary-Poppins-mv032.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1031" title="Mary-Poppins-mv03" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/Mary-Poppins-mv032-300x235.jpg" alt="" width="300" height="235" /></a></p>
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		<title>¿Alguien recordará?</title>
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		<pubDate>Sun, 02 Sep 2012 19:55:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Valdés Pizzini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[slideshow]]></category>

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		<description><![CDATA[…¿Lo que estar enamorado a los trece años? Primeramente, el cuerpo nos da el primer empujón violento, y sentimos que desde adentro nos envían señales poderosas. Algunos saltan al deporte para calmar eso, otros al arte, a la poesía, al ballet, a los malabares y las batutas, o a la música. Por ahí va forjándose [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>…¿Lo que estar enamorado a los trece años? Primeramente, el cuerpo nos da el primer empujón violento, y sentimos que desde adentro nos envían señales poderosas. Algunos saltan al deporte para calmar eso, otros al arte, a la poesía, al ballet, a los malabares y las batutas, o a la música. Por ahí va forjándose una manera ser dentro de la fofa envoltura de un cuerpo que apenas da sus pinitos en eso de la adultez. Ya nos ha sorprendido la vellosidad y las carnosidades, y la voz ha dejado de ser el chillido imberbe que nos delataba cuando jugábamos al esconder.</p>
<p><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/Elton-John-Friends-sealed-438687.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1019" title="Elton-John-Friends---sealed-438687" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/Elton-John-Friends-sealed-438687-300x295.jpg" alt="" width="300" height="295" /></a></p>
<p>Lo más dramático es ese escozor que nos invita a tocarnos y a sumirnos en la culpa horrenda que provocan quienes se dedican al catecismo. Labor ingenua, destinada al fracaso: nos seguiremos tocando <em>per secula, seculorum</em>, y en el proceso tocaremos a otros y a otras, a veces indiscriminadamente. Dejémoslo ahí.</p>
<p>Una buena parte de esa humanidad de adultez incipiente (no tengo el dato, pero no importa) permanece sumida entre barrotes, aquellos de la doctrina, de las enseñanzas de los padres y madres, del látigo ético de las y los hermanos mayores, siempre prestos a reprimir a los demás y hacer fechorías a escondidas.  En la oscuridad, encerrados, estimulados por visiones impresas o imaginadas, invocamos a Onán (aunque lo de este era, a decir verdad, otra cosa).  Maniatados –en el sentido moral, no en el real, claro está—vivimos soñando. Conozco a alguien, quien a sus 62 años todavía sueña todas las semanas con su noviecita de Colegio Privado. Entonces, no pudo ser con la fuerza que en ese momento le movía…  Y ahí quedó. Otros, se lanzan al roce corporal accidental o al premeditado entre las partes, al cine, a los ósculos insertados en las sombras que proveía el celuloide del drama de turno, a fisgonear por las ventanas, a los bailes de marquesina (lo sé, estoy hablando posiblemente, de un pasado irrecuperable), a los boleros (“un atardecer, en el mes de abril…”), a las incursiones en el monte, a los paseítos en bicicletas, a jornadas donde nos extraviábamos y perdíamos la noción del tiempo, para llegar trasijados a nuestras casas.</p>
<p>Santa Juanita era entonces un paraíso donde eso era posible, debo admitirlo.</p>
<p>A muy pocos se nos ocurrió pensar en grande, a tallar con nuestros actos heroicos la poesía del futuro y hacer como Tristán e Isolda, y meternos en el bosque de Morrois, y huir de todo. A esos amantes pre-adolescentes, casi salidos de la pubertad, a esos le cantaron los juglares, y los druidas les inmortalizaron. A ellos le cantó Elton y Bernie, con la banda sonora de <a title="Friends" href="http://youtu.be/17u9mxdvQEo"><strong>Friends</strong></a>, un filme de 1971 sobre dos niños, dos amantes, Patrick y Michelle, que huyen de todo y se van a una casa—retirada de todo—en una marisma francesa. Del resto de los mamalones, cobardes todos, de esos nada se ha escrito.  Eso sí, algunos nos acordamos de esos momentos luminosos, donde desafiamos y rompimos las reglas para descubrir las sorpresas de Eros y regresar jadeantes a nuestras casas.</p>
<p>A mi me ha parecido una solemne pendejada el revuelo del Estado y del Departamento de la Familia con la gesta—gloriosa por demás—de Dejaner y Viareliz.  Lo he pensado bien, y me he puesto en el lugar de los padres de la niña (porque ahí la cosa es culturalmente tenebrosa) y he llegado a la misma conclusión. (Como muchos saben, soy padre de dos mujeres hoy, que en otrora fueron unas niñas, claro está). Mientras otros aprovechan que sus padres están de viaje y arman fiestas furtivas donde llegan <em>traqueteros</em> y la cosa termina en una fatalidad, estos muchachitos reafirmaron la vida, invocaron a la poesía, y apostaron a la increíble belleza de los amaneceres en Culebra, apostaron a lo más puro del amor, y se propusieron una jornada hacia el Este, en busca de ese paraíso. Y llegaron a una charca, tal vez llamados por la ondinas, al corazón de todas las grandes leyendas del medioevo.</p>
<p>Pero es ahí que el Estado, con su hipocresía de lo que cuentan los valores—porque en eso son buenos, en la contabilidad fatula—se deshace en proezas puntuales. Con la gente de a pie.  A los otros, los de las urbanizaciones cerradas, ¿Quién sabe?</p>
<p>¡Maldita sea la persecución a las familias pobres, con razón o sin ella!</p>
<p>En este caso, el Estado se ha topado con dos familias aparentemente ejemplares y con unos jovencitos precoces y ansiosos para el amor, pues ha sido ese sentimiento el que les han enseñado en sus hogares.  La urgencia los hizo creativos y aventureros, y se fueron la huida.</p>
<p>A los padres de esos pre-adolescentes hay que apoyarlos contra el panopticón del Departamento de la Familia y su obsesión con la criminalización de la domesticidad de cierta geografía y clases sociales. Yo estoy dispuesto a conseguirles abogados (entre mis buenos ex estudiantes y colegas) o a pagarles algo de su defensa. Es lo menos que podemos hacer quienes creemos en el poder de la poesía.</p>
<p>Una pena que ya no existan juglares. Yo trataré de recordar, hasta que muera, sus extraños nombres: Dejaner y Viareliz. Y si puedo, les cantaré.</p>
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		<title>Entre anzuelos, yolas y redes: una mirada a la pesca en Puerto Rico</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Apr 2012 21:27:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Valdés Pizzini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Investigación]]></category>
		<category><![CDATA[slideshow]]></category>

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		<description><![CDATA[Antropología simbólica, la etnografía, las mujeres, la marejada de los muertos, la pesca, la Virgen del Carmen, la experiencia de vivir la mar, de sentir el mar, el bacalao, sus olores, las casas comerciales, lugares costeros cercanos y sitios tan distantes como Terranova.  De todos esos asuntos les estaremos conversando y les invitamos a asistir a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Antropología simbólica, la etnografía, las mujeres, <a href="http://amp-pr.org/antropico/2009/08/la-marejada-de-los-muertos/">la marejada de los muertos</a>, la pesca, <a href="http://amp-pr.org/antropico/2007/07/antropologia-de-la-virgen-del-carmen/">la Virgen del Carmen</a>, la experiencia de vivir la mar, de sentir el mar, el bacalao, sus olores, las casas comerciales, lugares costeros cercanos y sitios tan distantes como Terranova.  De todos esos asuntos les estaremos conversando y les invitamos a asistir a esta actividad.  Vamos a obsequiar, entre los asistentes, varios libros y revistas sobre estos temas. Les esperamos.</p>
<p>Fecha: sábado 28 de abril de 2012</p>
<p>Hora: 12:00 del mediodía</p>
<p>En la Aula Magna del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/Entre-Anzuelos-yolas-y-redes4.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-1012" title="Entre Anzuelos, yolas y redes" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/Entre-Anzuelos-yolas-y-redes4-813x1024.jpg" alt="" width="390" height="491" /></a></p>
<p style="text-align: center;">
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		<title>Animales y plantas con historias&#8230;</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Apr 2012 21:44:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Valdés Pizzini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Naturaleza]]></category>
		<category><![CDATA[slideshow]]></category>

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		<description><![CDATA[Animales y plantas con historias: fotos y ensayos cortos sobre animales y plantas en Puerto Rico. José R. Almodovar Rivera y José Mari Mutt. 2011. Ediciones Digitales. No es coincidencia, y sí causalidad, que Animales y plantas con historias de José Almodóvar Rivera y José Mari Mutt sea el tercer libro ilustrado que llega a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Animales y plantas con historias: fotos y ensayos cortos sobre animales y plantas en Puerto Rico</em></strong>. José R. Almodovar Rivera y José Mari Mutt. 2011. Ediciones Digitales.</p>
<p>No es coincidencia, y sí causalidad, que <em>Animales y plantas con historias</em> de José Almodóvar Rivera y José Mari Mutt sea el tercer libro ilustrado que llega a mis manos recientemente, y que de alguna manera propone una mirada diferente a los organismos, a la vida y al entorno. Este es el primero que se le escapa al papel para tomar vida digital, tal y como lo exige su editorial. El otro, una maravilla visual, se titula <em>Bajo las olas</em>, de la autoría de Héctor Ruíz, y ha sido publicado por <a href="http://www.seagrantpr.org/">Sea Grant</a> tan recientemente como la semana pasada. <em>Animales y plantas</em> es único, ya que nos presenta una verdadera colaboración en la escritura, en la forja del libro y en su presentación. Interesante esfuerzo en el que ambos autores comparten textos, unos sobre el asombro y la técnica fotográfica y otros sobre las especies y sus historias. Ambos autores son fotógrafos de primera, pero aquí, uno de ellos ha cedido el espacio visual al otro para transitar por las palabras y los relatos, que nos invitan a entender y a aprender más sobre ese mundo &#8220;natural&#8221;, el cual es parte de nuestra cotidianidad. El libro ha sido preparado con la intención de ofrecerle al lector (tanto al que lee como el que ojea) una experiencia estética de las composiciones fotográficas de Almodóvar, de los textos hermosamente breves de Mari Mutt y del proceso fortuito, técnico y familiar de tomar una fotografía, a través de unas notas iniciales que nos brinda Almodóvar en cada foto.</p>
<div id="attachment_1000" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/DSC_0366-copy.jpg"><img class="size-medium wp-image-1000" title="DSC_0366 copy" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/DSC_0366-copy-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" /></a><p class="wp-caption-text">Palma de sierra</p></div>
<p style="text-align: center;">
<p>La ciencia, lo sabemos, no está separada del arte, del ejercicio estético ni de las humanidades. Al menos eso pensaba Stephen Jay Gould, quien plasmó esas ideas en su obra póstuma dedicada a la posibilidad de desarrollar un saber unificado, de una comunidad de entendimiento, un <em>consilience</em>, en el cual las ciencias naturales se fundan (o confundieran, o se conciliaran) con las humanidades y las ciencias sociales para arrojar luz sobre los fenómenos de una naturaleza que siempre ha sido, por fortuna o por desgracia, muy humana.</p>
<p>Hay una enorme cantidad de escritos sobre la belleza, sobre la estética. Umberto Eco ha escrito un tratado sobre esta, y recientemente uno sobre su contraparte, la fealdad, o <em>bruteza</em>. En ese trabajo aflora una de las ideas más importantes de nuestros tiempos: que la belleza, inherente a la naturaleza, se debe a un proceso matemático y geométrico de las proporciones y la simetría. Una idea que se discute con vehemencia y que encuentra eco en el trabajo de astrónomos, biólogos y naturalistas, quienes observan, absortos, cómo el código genético o la configuración de cristales y galaxias reproducen patrones simétricos, ordenados, repetidos como si se siguiera un patrón de diseño que ha dado resultado y que por ello se repite. La literatura caribeña ha encontrado en Alejo Carpentier una voz que en ocasiones reclama ser un naturalista, y que es capaz de decir con cierta autoridad que las formas orgánicas poseen un código universal y que algún día notaremos, con “asombro que cada caracol manchado era, desde siempre, un poema.”</p>
<p>Daniel Pauly, ictiólogo y biólogo de pesquerías por excelencia, tiene una breve reflexión sobre la ciencia y la estética en el libro titulado <em>Ictio: la arquitectura de los peces </em>(2008), del instituto Smithsoniano, ensayo en el que sugiere que la ciencia debe darle una mirada transversal y penetrante a esas simetrías y patrones para &#8220;descubrir&#8221; la extraordinaria manifestación de las funciones de los organismos en su cotidiana lucha por sobrevivir, reproducirse y comer; estrategias empotradas en un proceso que llamamos selección natural. Pienso que ese es uno de los argumentos fundamentales de <em>Animales y plantas con historias</em>.</p>
<p>La invitación para compartir con ustedes algunas palabras me la hizo el buen amigo y colega Mari Mutt, por lo que me honra, y quiso que conversara sobre el arte de colaborar. Colaborar–de verdad, no añadir nombres a escritos como usualmente hacemos—es un proceso azaroso que en ocasiones termina, digamos que&#8230; mal. Mi experiencia ha sido en todas direcciones pero siempre he buscado el espacio para que la misma sea enriquecedora y niveladora y sirva para la mentoría o para la fusión creativa de ideas entre colegas. A diferencia de lo que mucha gente cree, la colaboración requiere mucho más tiempo que trabajar solos, pues nos encontramos con los escollos de las presunciones, estilos y convicciones de los otros u otras. Nos enfrentamos al proceso de aprender (en vez de dictar cátedra), de integrar, de aceptar y de negociar. La colaboración con estudiantes, o con antiguos estudiantes, es peculiar, pues nos percatamos de que saben más que nosotros (y eso es bueno, quiere decir que hemos triunfado pedagógicamente), que han adelantado y por eso nos tratan con gran cariño y respeto. Tal vez, lo más importante es descubrir junto a nuestros colegas cosas nuevas o simplemente mirarlas de manera diferente al enfrentarnos, al unísono, con los mismos datos. Me ocurre mucho, sobre todo, cuando es una colaboración que cruza las fronteras disciplinares. Mi colaboración con la bióloga marina Michelle Schärer, por ejemplo, está matizada por intensas peleas, debates, discusiones y por momentos de gran asombro al coincidir en unas coordenadas del saber sobre los ecosistemas costeros y marinos que siempre son una construcción social y epistemológica. Me pasa igual con David Griffith, con quien he publicado un par de libros y varios informes, y con Carlos García Quijano, con quienes voy descubriendo cosas fascinantes sobre el mundo de la inserción de los humanos en la naturaleza; tema al que le dedico mucho tiempo y, sobre todo, mucho esfuerzo en el campo de la historiografía.</p>
<p>Es importante señalar aquí que, además de la colaboración entre los autores, los textos de Almodóvar nos dejan ver una colaboración más amplia con colegas como Carlos Santos, Juan Rivero, Fernando Bird, quienes se han acompañado mutuamente por los senderos naturales, de los viveros, aviarios y otros espacios y lugares donde esta otra fauna transita. He querido subrayar una de las grandes virtudes de <em>Animales y plantas</em> con historias: la experiencia de la colaboración.</p>
<p>He mencionado el trabajo historiográfico porque <em>Animales y plantas</em>, además de ser una obra exquisita, en términos estéticos, por su fotografía, es realmente un libro de historia, de la verdadera historia de nuestro país, de la importante, la de todos los días, la que queda lejana, muy lejana al asunto del estatus (y, tal vez, no tanto, pues aun la naturaleza se matiza con esas relaciones coloniales), una historia de la trayectoria de la vida, que es una que combina la evolución, los procesos orgánicos y los procesos humanos, de carácter social, perceptual, cultural y económico. En las descripciones de los organismos hay una historia que yo quiero saber, que quiero leer y que me interesa que se siga con ahínco y con la vehemencia que le ponemos a la historia de los partidos políticos y a la caña de azúcar. Es la historia de la transformación del paisaje, de la introducción de las especies y de la competencia entre organismos creada por el <em>Homo sapiens</em>, cuya primera &#8220;impresión&#8221; en el libro es la de su mano y una reflexión acerca del dedo pulgar oponible que, junto a su cerebro, produce cultura, nos separa de los <em>Pan trogloditas</em> (fotografiados en el libro) y nos hace, lamentablemente, amos del planeta.</p>
<p>Este libro hilvana la historia natural–si es posible hablar de ello—y los procesos biológicos (por ejemplo: adaptación, selección natural, reproducción, polinización, propagación, competencia, co-evolución) con los procesos humanos (sociales, culturales y económicos) que configuran la presencia de esos organismos en este entorno insular tropical. Hay otras historias en esos relatos: una sobre las especies introducidas y otra sobre la transformación sistemática de los hábitats del archipiélago. Eso, a su vez, prepara la puesta en escena de la composición fotográfica cargada de azar, casualidad, coincidencias, suerte, sorpresa, técnica y maroma de Almodóvar al captar las imágenes en bosques impactados, en acuarios, en campos, en zoológicos, en jardines, en los patios, dentro de la casa, en el laboratorio, en un vivero, en un cuarto, o debajo del lente de un microscopio. Ambos colaboradores se asombran de las causalidades, del azar, de la extraordinaria belleza, simetría y proporción de la formas, del ojo humano y su construcción de la belleza, y de la extraña y laberíntica ruta de las plantas y los animales por la historia humana, por la hechura del <em>Homo sapiens</em>. Con este libro confirmamos la posibilidad de hablar de una &#8220;biografía cultural&#8221; de las especies.</p>
<p>Este libro es uno muy pedagógico, uno que nos quiere enseñar y no abrumar con su conocimiento. Y eso es evidente en todas sus partes, y lo es de una manera muy personal y técnica en las notas de Almodóvar sobre la fotografía que abarca aspectos técnicos (tipos de cámara, la posición del objeto, la atención al detalle, los contrastes, el color del fondo, los materiales empleados, la velocidad de apertura del lente, y otros) así como los aspectos absolutamente personales de la captura de las imágenes (asombro, sorpresa, lugares, con quién estaba, la emoción, el llamado de las fotos, el valor sentimental de la foto y el miedo a la sal).  Cada lector o lectora hallará sus fotos favoritas e historias favoritas, y ambas pueden coincidir.  Las mías son: la <em>Prestoea acuminata</em> o palma de sierra (una acuarela), el flamenco, la palma de sombrero (la foto es exquisita, majestuosa y el relato es pura antropología, de la buena), y el <em>Cocos nucifera</em> (pura postal, donde casi no hay cocos).</p>
<p>Plantas y animales, fotos exquisitas, historias extraordinarias: naturalismo, historia, antropología y un ejercicio sobre la técnica.</p>
<p>¡Enhorabuena!</p>
<p>El libro puede descargarse gratis en:  <a href="http://edicionesdigitales.info/imagenes/imagenes/Indice.html">http://edicionesdigitales.info/imagenes/imagenes/Indice.html</a></p>
<p>Su versión para IPad es excepcional.</p>
<p><small>Edición: Cynthia Maldonado Arroyo</small></p>
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		<title>Bacalaitos gratis en Antrópico</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Apr 2012 20:48:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Valdés Pizzini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Naturaleza]]></category>
		<category><![CDATA[slideshow]]></category>

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		<description><![CDATA[Les invito a leer un artículo sobre el bacalao, en la revista digital 80grados. Allí encontrarán también artículos interesantes sobre el debate de la reforma universitaria y el asunto de las ciencias…  También una pieza fascinante sobre la espiritualidad y Karl Marx, escrito por el colega Luís Alberto Avilés. Para que no seamos unos bacalaitos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Les invito a leer un artículo sobre el bacalao, en la revista digital <strong><a href="http://www.80grados.net">80grados</a></strong>. Allí encontrarán también artículos interesantes sobre el debate de la reforma universitaria y el asunto de las ciencias…  También una pieza fascinante sobre la espiritualidad y Karl Marx, escrito por el colega Luís Alberto Avilés.</p>
<p><strong><a href="http://www.80grados.net/2012/04/para-que-no-seamos-unos-bacalaitos/">Para que no seamos unos bacalaitos</a></strong></p>
<p>Cada Cuaresma salen a relucir —religiosamente— los temas del consumo de pescado, el de la pesca y recientemente el del bacalao. Sobre la pesca he escrito bastante (y sigo haciéndolo) y el Programa Sea Grant tiene para descargar, libre de costo, el libro <a href="http://www.seagrant.org/catalog/files/books/Mirada_al_mundo_de_los_pescadores.pdf"><em>Una mirada al mundo de los pescadores</em></a>, donde se explican algunas cosas de ese modo de vida y sus avatares. Les invito a descargarlo, pues responde a muchas preguntas que nos hacemos en la Cuaresma. Pero ahora quiero atender aquí el asunto de la verdadera identidad del bacalao, si es que existe. Las identidades son siempre difusas y escurridizas, y la de este peje no es la excepción…</p>
<p>http://www.80grados.net/2012/04/para-que-no-seamos-unos-bacalaitos/</p>
<p><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/juliettebateshistoiresnaturelles10.jpeg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-991" title="juliettebateshistoiresnaturelles10" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/juliettebateshistoiresnaturelles10-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" /></a></p>
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		<title>Vidas y odio</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Mar 2012 22:09:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Valdés Pizzini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Memorias]]></category>

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		<description><![CDATA[En estos momentos mi itinerario está cargado, por razones que no vale la pena dilucidar aquí.  Se me hace difícil atender a Antrópico, porque—entre otras razones—decidí colaborar con la revista digital 80 grados.  Es por ello que aprovecho hoy la plataforma de Antrópico para guiarlos hacia 80 grados, con dos piezas escritas por mi: Vidas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/para-antropico-odio1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-986" title="para antropico odio" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/para-antropico-odio1.jpg" alt="" width="542" height="272" /></a></p>
<p>En estos momentos mi itinerario está cargado, por razones que no vale la pena dilucidar aquí.  Se me hace difícil atender a Antrópico, porque—entre otras razones—decidí colaborar con la revista digital <strong><a href="http://www.80grados.net/">80 grados</a></strong>.  Es por ello que aprovecho hoy la plataforma de Antrópico para guiarlos hacia 80 grados, con dos piezas escritas por mi: <a href="http://www.80grados.net/2012/02/vidas-desperdiciadas/">Vidas desperdiciadas</a> y <a href="http://www.80grados.net/2012/03/odio-al-chota/">Odio al chota</a>.</p>
<p>Ya volveré con ahínco a este, mi espacio vital.</p>
<p>Gracias a todos ya todas.</p>
<p>Manolo</p>
<p><a href="http://www.80grados.net/2012/02/vidas-desperdiciadas/">http://www.80grados.net/2012/02/vidas-desperdiciadas/</a></p>
<p><a href="http://www.80grados.net/2012/03/odio-al-chota/">http://www.80grados.net/2012/03/odio-al-chota/</a></p>
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		<title>Prometí que iba a escribir…</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 22:04:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Valdés Pizzini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[slideshow]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8230;en Antrópico, pero he estado involucrado en una locura de créditos y cursos, todos interesantísimos, además de todos mis proyectos que amenazan con descontrolarse. Escribí algo en un blog de mi curso sobre el terror o miedo a la criminalidad en los medios de comunicación, que pueden leer en: http://blogs.uprm.edu/terror/ Es una reflexión sobre la columna [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_977" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/185986_10150109121332700_651672699_6174015_2587340_n.jpg"><img class="size-medium wp-image-977" title="185986_10150109121332700_651672699_6174015_2587340_n" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/185986_10150109121332700_651672699_6174015_2587340_n-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">No se me ocurrió otra cosa que poner mi foto de feísbuc aquí</p></div>
<p>&#8230;en Antrópico, pero he estado involucrado en una locura de créditos y cursos, todos interesantísimos, además de todos mis proyectos que amenazan con descontrolarse. Escribí algo en un blog de mi curso sobre el terror o miedo a la criminalidad en los medios de comunicación, que pueden leer en: <a href="http://blogs.uprm.edu/terror/">http://blogs.uprm.edu/terror/</a> Es una reflexión sobre la columna de Juan Antonio Ramos, <strong><em>La muerte de Quique</em></strong>, en <em>El Nuevo día</em> del sábado 28 de enero.</p>
<p>Entonces decidí volver a tuitear, y me pueden seguir en: <strong>@elmanolito</strong> en <a href="http://twitter.com/">Twitter</a>. Por ahí van algunas cosas, cortas y al grano.</p>
<p>Y como ando medio cibernético, me pueden conseguir en<a href="http://www.facebook.com/"> Feísbuc</a>, en <strong>Manolo Valdes Pizzini</strong>, para quienes les interese. Ya tengo mi <em>Timeline</em> y no se porqué lo he hecho, pero ya experimentaré con eso.</p>
<p>Este jueves próximo estaré comentando la ponencia del Dr. John Agard (quien no es, repito, no es, mi buen amigo y colega Juan Agar de NOAA): <em><strong>El Mar Caribe como un Área Especial para el Desarrollo Sustentable</strong></em>.  La actividad está organizada por el Instituto de Estudios del Caribe que dirige Humberto García Muñiz.  La conferencia puede accederse por Internet, en:  <a href="http://www.ustream.tv/channel/cc71">http://www.ustream.tv/channel/cc71</a></p>
<p><a href="http://www.ustream.tv/channel/cc71"></a>Para mayor información pueden visitar el blog del <strong><a href="http://seagrantpr.org/caribbean/newsworthy/online-lecture-the-caribbean-sea-as-a-special-area-in-the-context-of-sustainable-development/">Caribbean Regional Research Plan</a></strong> de UPR Sea Grant.</p>
<p>Finalmente, alguien me dejó un comentario escalofriante en el post <strong><em>Manteca</em></strong>, aquí en Antrópico. Amerita leerlo.</p>
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