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	<title>Antrópico</title>
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	<description>Bitácora antropológica de Manuel Valdés Pizzini</description>
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		<title>Entre anzuelos, yolas y redes: una mirada a la pesca en Puerto Rico</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Apr 2012 21:27:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Valdés Pizzini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Investigación]]></category>
		<category><![CDATA[slideshow]]></category>

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		<description><![CDATA[Antropología simbólica, la etnografía, las mujeres, la marejada de los muertos, la pesca, la Virgen del Carmen, la experiencia de vivir la mar, de sentir el mar, el bacalao, sus olores, las casas comerciales, lugares costeros cercanos y sitios tan distantes como Terranova.  De todos esos asuntos les estaremos conversando y les invitamos a asistir a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Antropología simbólica, la etnografía, las mujeres, <a href="http://amp-pr.org/antropico/2009/08/la-marejada-de-los-muertos/">la marejada de los muertos</a>, la pesca, <a href="http://amp-pr.org/antropico/2007/07/antropologia-de-la-virgen-del-carmen/">la Virgen del Carmen</a>, la experiencia de vivir la mar, de sentir el mar, el bacalao, sus olores, las casas comerciales, lugares costeros cercanos y sitios tan distantes como Terranova.  De todos esos asuntos les estaremos conversando y les invitamos a asistir a esta actividad.  Vamos a obsequiar, entre los asistentes, varios libros y revistas sobre estos temas. Les esperamos.</p>
<p>Fecha: sábado 28 de abril de 2012</p>
<p>Hora: 12:00 del mediodía</p>
<p>En la Aula Magna del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/Entre-Anzuelos-yolas-y-redes4.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-1012" title="Entre Anzuelos, yolas y redes" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/Entre-Anzuelos-yolas-y-redes4-813x1024.jpg" alt="" width="390" height="491" /></a></p>
<p style="text-align: center;">
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		<title>Animales y plantas con historias&#8230;</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Apr 2012 21:44:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Valdés Pizzini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Naturaleza]]></category>
		<category><![CDATA[slideshow]]></category>

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		<description><![CDATA[Animales y plantas con historias: fotos y ensayos cortos sobre animales y plantas en Puerto Rico. José R. Almodovar Rivera y José Mari Mutt. 2011. Ediciones Digitales. No es coincidencia, y sí causalidad, que Animales y plantas con historias de José Almodóvar Rivera y José Mari Mutt sea el tercer libro ilustrado que llega a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Animales y plantas con historias: fotos y ensayos cortos sobre animales y plantas en Puerto Rico</em></strong>. José R. Almodovar Rivera y José Mari Mutt. 2011. Ediciones Digitales.</p>
<p>No es coincidencia, y sí causalidad, que <em>Animales y plantas con historias</em> de José Almodóvar Rivera y José Mari Mutt sea el tercer libro ilustrado que llega a mis manos recientemente, y que de alguna manera propone una mirada diferente a los organismos, a la vida y al entorno. Este es el primero que se le escapa al papel para tomar vida digital, tal y como lo exige su editorial. El otro, una maravilla visual, se titula <em>Bajo las olas</em>, de la autoría de Héctor Ruíz, y ha sido publicado por <a href="http://www.seagrantpr.org/">Sea Grant</a> tan recientemente como la semana pasada. <em>Animales y plantas</em> es único, ya que nos presenta una verdadera colaboración en la escritura, en la forja del libro y en su presentación. Interesante esfuerzo en el que ambos autores comparten textos, unos sobre el asombro y la técnica fotográfica y otros sobre las especies y sus historias. Ambos autores son fotógrafos de primera, pero aquí, uno de ellos ha cedido el espacio visual al otro para transitar por las palabras y los relatos, que nos invitan a entender y a aprender más sobre ese mundo &#8220;natural&#8221;, el cual es parte de nuestra cotidianidad. El libro ha sido preparado con la intención de ofrecerle al lector (tanto al que lee como el que ojea) una experiencia estética de las composiciones fotográficas de Almodóvar, de los textos hermosamente breves de Mari Mutt y del proceso fortuito, técnico y familiar de tomar una fotografía, a través de unas notas iniciales que nos brinda Almodóvar en cada foto.</p>
<div id="attachment_1000" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/DSC_0366-copy.jpg"><img class="size-medium wp-image-1000" title="DSC_0366 copy" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/DSC_0366-copy-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" /></a><p class="wp-caption-text">Palma de sierra</p></div>
<p style="text-align: center;">
<p>La ciencia, lo sabemos, no está separada del arte, del ejercicio estético ni de las humanidades. Al menos eso pensaba Stephen Jay Gould, quien plasmó esas ideas en su obra póstuma dedicada a la posibilidad de desarrollar un saber unificado, de una comunidad de entendimiento, un <em>consilience</em>, en el cual las ciencias naturales se fundan (o confundieran, o se conciliaran) con las humanidades y las ciencias sociales para arrojar luz sobre los fenómenos de una naturaleza que siempre ha sido, por fortuna o por desgracia, muy humana.</p>
<p>Hay una enorme cantidad de escritos sobre la belleza, sobre la estética. Umberto Eco ha escrito un tratado sobre esta, y recientemente uno sobre su contraparte, la fealdad, o <em>bruteza</em>. En ese trabajo aflora una de las ideas más importantes de nuestros tiempos: que la belleza, inherente a la naturaleza, se debe a un proceso matemático y geométrico de las proporciones y la simetría. Una idea que se discute con vehemencia y que encuentra eco en el trabajo de astrónomos, biólogos y naturalistas, quienes observan, absortos, cómo el código genético o la configuración de cristales y galaxias reproducen patrones simétricos, ordenados, repetidos como si se siguiera un patrón de diseño que ha dado resultado y que por ello se repite. La literatura caribeña ha encontrado en Alejo Carpentier una voz que en ocasiones reclama ser un naturalista, y que es capaz de decir con cierta autoridad que las formas orgánicas poseen un código universal y que algún día notaremos, con “asombro que cada caracol manchado era, desde siempre, un poema.”</p>
<p>Daniel Pauly, ictiólogo y biólogo de pesquerías por excelencia, tiene una breve reflexión sobre la ciencia y la estética en el libro titulado <em>Ictio: la arquitectura de los peces </em>(2008), del instituto Smithsoniano, ensayo en el que sugiere que la ciencia debe darle una mirada transversal y penetrante a esas simetrías y patrones para &#8220;descubrir&#8221; la extraordinaria manifestación de las funciones de los organismos en su cotidiana lucha por sobrevivir, reproducirse y comer; estrategias empotradas en un proceso que llamamos selección natural. Pienso que ese es uno de los argumentos fundamentales de <em>Animales y plantas con historias</em>.</p>
<p>La invitación para compartir con ustedes algunas palabras me la hizo el buen amigo y colega Mari Mutt, por lo que me honra, y quiso que conversara sobre el arte de colaborar. Colaborar–de verdad, no añadir nombres a escritos como usualmente hacemos—es un proceso azaroso que en ocasiones termina, digamos que&#8230; mal. Mi experiencia ha sido en todas direcciones pero siempre he buscado el espacio para que la misma sea enriquecedora y niveladora y sirva para la mentoría o para la fusión creativa de ideas entre colegas. A diferencia de lo que mucha gente cree, la colaboración requiere mucho más tiempo que trabajar solos, pues nos encontramos con los escollos de las presunciones, estilos y convicciones de los otros u otras. Nos enfrentamos al proceso de aprender (en vez de dictar cátedra), de integrar, de aceptar y de negociar. La colaboración con estudiantes, o con antiguos estudiantes, es peculiar, pues nos percatamos de que saben más que nosotros (y eso es bueno, quiere decir que hemos triunfado pedagógicamente), que han adelantado y por eso nos tratan con gran cariño y respeto. Tal vez, lo más importante es descubrir junto a nuestros colegas cosas nuevas o simplemente mirarlas de manera diferente al enfrentarnos, al unísono, con los mismos datos. Me ocurre mucho, sobre todo, cuando es una colaboración que cruza las fronteras disciplinares. Mi colaboración con la bióloga marina Michelle Schärer, por ejemplo, está matizada por intensas peleas, debates, discusiones y por momentos de gran asombro al coincidir en unas coordenadas del saber sobre los ecosistemas costeros y marinos que siempre son una construcción social y epistemológica. Me pasa igual con David Griffith, con quien he publicado un par de libros y varios informes, y con Carlos García Quijano, con quienes voy descubriendo cosas fascinantes sobre el mundo de la inserción de los humanos en la naturaleza; tema al que le dedico mucho tiempo y, sobre todo, mucho esfuerzo en el campo de la historiografía.</p>
<p>Es importante señalar aquí que, además de la colaboración entre los autores, los textos de Almodóvar nos dejan ver una colaboración más amplia con colegas como Carlos Santos, Juan Rivero, Fernando Bird, quienes se han acompañado mutuamente por los senderos naturales, de los viveros, aviarios y otros espacios y lugares donde esta otra fauna transita. He querido subrayar una de las grandes virtudes de <em>Animales y plantas</em> con historias: la experiencia de la colaboración.</p>
<p>He mencionado el trabajo historiográfico porque <em>Animales y plantas</em>, además de ser una obra exquisita, en términos estéticos, por su fotografía, es realmente un libro de historia, de la verdadera historia de nuestro país, de la importante, la de todos los días, la que queda lejana, muy lejana al asunto del estatus (y, tal vez, no tanto, pues aun la naturaleza se matiza con esas relaciones coloniales), una historia de la trayectoria de la vida, que es una que combina la evolución, los procesos orgánicos y los procesos humanos, de carácter social, perceptual, cultural y económico. En las descripciones de los organismos hay una historia que yo quiero saber, que quiero leer y que me interesa que se siga con ahínco y con la vehemencia que le ponemos a la historia de los partidos políticos y a la caña de azúcar. Es la historia de la transformación del paisaje, de la introducción de las especies y de la competencia entre organismos creada por el <em>Homo sapiens</em>, cuya primera &#8220;impresión&#8221; en el libro es la de su mano y una reflexión acerca del dedo pulgar oponible que, junto a su cerebro, produce cultura, nos separa de los <em>Pan trogloditas</em> (fotografiados en el libro) y nos hace, lamentablemente, amos del planeta.</p>
<p>Este libro hilvana la historia natural–si es posible hablar de ello—y los procesos biológicos (por ejemplo: adaptación, selección natural, reproducción, polinización, propagación, competencia, co-evolución) con los procesos humanos (sociales, culturales y económicos) que configuran la presencia de esos organismos en este entorno insular tropical. Hay otras historias en esos relatos: una sobre las especies introducidas y otra sobre la transformación sistemática de los hábitats del archipiélago. Eso, a su vez, prepara la puesta en escena de la composición fotográfica cargada de azar, casualidad, coincidencias, suerte, sorpresa, técnica y maroma de Almodóvar al captar las imágenes en bosques impactados, en acuarios, en campos, en zoológicos, en jardines, en los patios, dentro de la casa, en el laboratorio, en un vivero, en un cuarto, o debajo del lente de un microscopio. Ambos colaboradores se asombran de las causalidades, del azar, de la extraordinaria belleza, simetría y proporción de la formas, del ojo humano y su construcción de la belleza, y de la extraña y laberíntica ruta de las plantas y los animales por la historia humana, por la hechura del <em>Homo sapiens</em>. Con este libro confirmamos la posibilidad de hablar de una &#8220;biografía cultural&#8221; de las especies.</p>
<p>Este libro es uno muy pedagógico, uno que nos quiere enseñar y no abrumar con su conocimiento. Y eso es evidente en todas sus partes, y lo es de una manera muy personal y técnica en las notas de Almodóvar sobre la fotografía que abarca aspectos técnicos (tipos de cámara, la posición del objeto, la atención al detalle, los contrastes, el color del fondo, los materiales empleados, la velocidad de apertura del lente, y otros) así como los aspectos absolutamente personales de la captura de las imágenes (asombro, sorpresa, lugares, con quién estaba, la emoción, el llamado de las fotos, el valor sentimental de la foto y el miedo a la sal).  Cada lector o lectora hallará sus fotos favoritas e historias favoritas, y ambas pueden coincidir.  Las mías son: la <em>Prestoea acuminata</em> o palma de sierra (una acuarela), el flamenco, la palma de sombrero (la foto es exquisita, majestuosa y el relato es pura antropología, de la buena), y el <em>Cocos nucifera</em> (pura postal, donde casi no hay cocos).</p>
<p>Plantas y animales, fotos exquisitas, historias extraordinarias: naturalismo, historia, antropología y un ejercicio sobre la técnica.</p>
<p>¡Enhorabuena!</p>
<p>El libro puede descargarse gratis en:  <a href="http://edicionesdigitales.info/imagenes/imagenes/Indice.html">http://edicionesdigitales.info/imagenes/imagenes/Indice.html</a></p>
<p>Su versión para IPad es excepcional.</p>
<p><small>Edición: Cynthia Maldonado Arroyo</small></p>
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		<title>Bacalaitos gratis en Antrópico</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Apr 2012 20:48:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Valdés Pizzini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Naturaleza]]></category>
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		<description><![CDATA[Les invito a leer un artículo sobre el bacalao, en la revista digital 80grados. Allí encontrarán también artículos interesantes sobre el debate de la reforma universitaria y el asunto de las ciencias…  También una pieza fascinante sobre la espiritualidad y Karl Marx, escrito por el colega Luís Alberto Avilés. Para que no seamos unos bacalaitos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Les invito a leer un artículo sobre el bacalao, en la revista digital <strong><a href="http://www.80grados.net">80grados</a></strong>. Allí encontrarán también artículos interesantes sobre el debate de la reforma universitaria y el asunto de las ciencias…  También una pieza fascinante sobre la espiritualidad y Karl Marx, escrito por el colega Luís Alberto Avilés.</p>
<p><strong><a href="http://www.80grados.net/2012/04/para-que-no-seamos-unos-bacalaitos/">Para que no seamos unos bacalaitos</a></strong></p>
<p>Cada Cuaresma salen a relucir —religiosamente— los temas del consumo de pescado, el de la pesca y recientemente el del bacalao. Sobre la pesca he escrito bastante (y sigo haciéndolo) y el Programa Sea Grant tiene para descargar, libre de costo, el libro <a href="http://www.seagrant.org/catalog/files/books/Mirada_al_mundo_de_los_pescadores.pdf"><em>Una mirada al mundo de los pescadores</em></a>, donde se explican algunas cosas de ese modo de vida y sus avatares. Les invito a descargarlo, pues responde a muchas preguntas que nos hacemos en la Cuaresma. Pero ahora quiero atender aquí el asunto de la verdadera identidad del bacalao, si es que existe. Las identidades son siempre difusas y escurridizas, y la de este peje no es la excepción…</p>
<p>http://www.80grados.net/2012/04/para-que-no-seamos-unos-bacalaitos/</p>
<p><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/juliettebateshistoiresnaturelles10.jpeg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-991" title="juliettebateshistoiresnaturelles10" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/juliettebateshistoiresnaturelles10-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" /></a></p>
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		<title>Vidas y odio</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Mar 2012 22:09:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Valdés Pizzini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Memorias]]></category>

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		<description><![CDATA[En estos momentos mi itinerario está cargado, por razones que no vale la pena dilucidar aquí.  Se me hace difícil atender a Antrópico, porque—entre otras razones—decidí colaborar con la revista digital 80 grados.  Es por ello que aprovecho hoy la plataforma de Antrópico para guiarlos hacia 80 grados, con dos piezas escritas por mi: Vidas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/para-antropico-odio1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-986" title="para antropico odio" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/para-antropico-odio1.jpg" alt="" width="542" height="272" /></a></p>
<p>En estos momentos mi itinerario está cargado, por razones que no vale la pena dilucidar aquí.  Se me hace difícil atender a Antrópico, porque—entre otras razones—decidí colaborar con la revista digital <strong><a href="http://www.80grados.net/">80 grados</a></strong>.  Es por ello que aprovecho hoy la plataforma de Antrópico para guiarlos hacia 80 grados, con dos piezas escritas por mi: <a href="http://www.80grados.net/2012/02/vidas-desperdiciadas/">Vidas desperdiciadas</a> y <a href="http://www.80grados.net/2012/03/odio-al-chota/">Odio al chota</a>.</p>
<p>Ya volveré con ahínco a este, mi espacio vital.</p>
<p>Gracias a todos ya todas.</p>
<p>Manolo</p>
<p><a href="http://www.80grados.net/2012/02/vidas-desperdiciadas/">http://www.80grados.net/2012/02/vidas-desperdiciadas/</a></p>
<p><a href="http://www.80grados.net/2012/03/odio-al-chota/">http://www.80grados.net/2012/03/odio-al-chota/</a></p>
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		<title>Prometí que iba a escribir…</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Jan 2012 22:04:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Valdés Pizzini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[slideshow]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8230;en Antrópico, pero he estado involucrado en una locura de créditos y cursos, todos interesantísimos, además de todos mis proyectos que amenazan con descontrolarse. Escribí algo en un blog de mi curso sobre el terror o miedo a la criminalidad en los medios de comunicación, que pueden leer en: http://blogs.uprm.edu/terror/ Es una reflexión sobre la columna [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_977" class="wp-caption aligncenter" style="width: 310px"><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/185986_10150109121332700_651672699_6174015_2587340_n.jpg"><img class="size-medium wp-image-977" title="185986_10150109121332700_651672699_6174015_2587340_n" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/185986_10150109121332700_651672699_6174015_2587340_n-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">No se me ocurrió otra cosa que poner mi foto de feísbuc aquí</p></div>
<p>&#8230;en Antrópico, pero he estado involucrado en una locura de créditos y cursos, todos interesantísimos, además de todos mis proyectos que amenazan con descontrolarse. Escribí algo en un blog de mi curso sobre el terror o miedo a la criminalidad en los medios de comunicación, que pueden leer en: <a href="http://blogs.uprm.edu/terror/">http://blogs.uprm.edu/terror/</a> Es una reflexión sobre la columna de Juan Antonio Ramos, <strong><em>La muerte de Quique</em></strong>, en <em>El Nuevo día</em> del sábado 28 de enero.</p>
<p>Entonces decidí volver a tuitear, y me pueden seguir en: <strong>@elmanolito</strong> en <a href="http://twitter.com/">Twitter</a>. Por ahí van algunas cosas, cortas y al grano.</p>
<p>Y como ando medio cibernético, me pueden conseguir en<a href="http://www.facebook.com/"> Feísbuc</a>, en <strong>Manolo Valdes Pizzini</strong>, para quienes les interese. Ya tengo mi <em>Timeline</em> y no se porqué lo he hecho, pero ya experimentaré con eso.</p>
<p>Este jueves próximo estaré comentando la ponencia del Dr. John Agard (quien no es, repito, no es, mi buen amigo y colega Juan Agar de NOAA): <em><strong>El Mar Caribe como un Área Especial para el Desarrollo Sustentable</strong></em>.  La actividad está organizada por el Instituto de Estudios del Caribe que dirige Humberto García Muñiz.  La conferencia puede accederse por Internet, en:  <a href="http://www.ustream.tv/channel/cc71">http://www.ustream.tv/channel/cc71</a></p>
<p><a href="http://www.ustream.tv/channel/cc71"></a>Para mayor información pueden visitar el blog del <strong><a href="http://seagrantpr.org/caribbean/newsworthy/online-lecture-the-caribbean-sea-as-a-special-area-in-the-context-of-sustainable-development/">Caribbean Regional Research Plan</a></strong> de UPR Sea Grant.</p>
<p>Finalmente, alguien me dejó un comentario escalofriante en el post <strong><em>Manteca</em></strong>, aquí en Antrópico. Amerita leerlo.</p>
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		<title>Manteca</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Jan 2012 13:29:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Valdés Pizzini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos de un mundo convulso]]></category>
		<category><![CDATA[slideshow]]></category>

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		<description><![CDATA[Si te dicen que yo me estoy curando, es la verdad… La cura, de Catalino (Tite) Curet Alonso, en la voz de Frankie Ruíz No, no estoy hablando de la manteca que nos une (la de Magaly García Ramis), hablo de la que nos separa… y nos vuelve a unir. Como cualquiera sabe, no hay [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><em><strong>Si te dicen que yo me estoy curando, es la verdad…</strong></em></p>
<p style="text-align: center;"><strong><a title="La cura" href="http://www.youtube.com/watch?v=y10aR3002LE">La cura</a></strong>, de Catalino (Tite) Curet Alonso, en la voz de Frankie Ruíz</p>
<p><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/45410-367-5501.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-970" title="45410-367-550" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/45410-367-5501-200x300.jpg" alt="" width="200" height="300" /></a></p>
<p>No, no estoy hablando de la manteca que nos une (la de Magaly García Ramis), hablo de la que nos separa… y nos vuelve a unir. Como cualquiera sabe, no hay mejor cosa o peor cosa que la manteca, la tecata, la heroína. Lo mejor es el paraíso, y lo peor es el vicio, la adicción, esa que te lanza a deambular en las noches, la que te mantiene despierto con los ojitos abiertos y asombrados como un pescao en el congelador. Un “<a href="http://www.youtube.com/watch?v=w38j84Hg3Q8">gramo de locura</a>,” como dice Sabina, ese gramo de dicha, de excitación de los sentidos, de sentirte feliz por unos minutos y deslizarte  al “lado marrón” de la realidad, babeándote hacia el suelo, desde donde podrás ver la vía láctea, si estás a la intemperie, o el techo interior despintado de un hospitalillo. El mundo comienza a verse diferente, un tanto distinto… los grises comienzan a clarearse, y una rotundez hermosa se asoma en el horizonte de una tierra plana, y no es el sol, que a estas bajuras es de una vulgaridad despreciable.  Tu visión de mundo se ha transformado. Pero es el espejismo de la tecata, el simulacro de la felicidad, la que absorbo con mis manos, mis ojos, pero sobre todo con mi boca. No, no has leído mal, pues no se trata de un mal entendido, ni de la metadona (esa vil impostora), hablo de esa que me llega como un vaho misterioso a mis sentidos, porque me la he bebido como si se tratase de ambrosía.  Es aquella, la que me llama con todos esos anhelos y sueños, desde la que escucho mi nombre—precedido de un quejido—repetido como un mantra. Es la heroína, es la manteca que tapa mis arterias con su costra impunemente sabrosa, es la tecata de mis sueños, la de la poesis de<strong><em> Papo Impala está quitao…</em></strong> (de Juan Antonio Ramos, de Bayamón), la de las pesadillas, la del desvelo, la que me hace balbucear palabras incoherentes a troche y moche (“bayamóntate, barranquítate, vegabájate”), sin saber porqué, o la que me invita a hacer lo que hago, a pesar de los arrepentimientos y los olvidos.</p>
<p>La tecata—creo que hay estudios sobre esto—produce un deseo incontrolable de puyarte, de darte el cantazo, de desvanecerte en ti mismo, que es como venirse dentro de uno mismo, con una alegría incontrolable, para luego caer en un almohadón de ricura y paz, hasta que ya no estás aquí, en este maldito espacio. El problema es cuando no hay, cuando desaparece, cuando lo que existe es el anhelo, la necesidad puñetera del cantazo, de sentir esa locura, ese éxtasis, aunque venga sucedido de las sempiternas agonías que marcan la desdicha. Entonces, uno se decide un buen día por romper con ese mundo a como de lugar, a romper en el frío más hijueputa del mundo, en la soledad de un cuartucho, o en la calle, sudando frío, con fiebre, sintiendo las venas heladas, y miles de alfileres acercándose peligrosamente a todas las partes de tu cuerpo, alfileres esgrimidos por gente que te persigue. Otra opción es buscar ayuda, o raparse el cabello, sentarse y meditar, o vender bolsas de basuras y chocolates, mientras juramos fidelidad al <a href="http://www.youtube.com/watch?v=Nglp_6s_Te8">Nazareno</a> (ese que le dijo al otro, que cuidara a sus amigos).  Pero eso no es todo, queda, para algunos quedaos, las opciones nefastas de la prisión y de la muerte, pero de esas prefiero no hablar.</p>
<p>Y pasan los años, y la vida cambia, la placidez cotidiana transcurre hermosa sin uno meterse ná; y uno tiene un éxito disquero, y dos, y tres, y el mundo parece distinto, pero de momento, en una esquina cualquiera, le entra a uno un escozor desesperante, una piquiña escatológica y física que hace que uno se lance a buscarla como un desesperado, mientras tararea de sus éxitos “<a href="http://www.youtube.com/watch?v=X-7UxnmOkTA&amp;feature=related">es la cobardía</a>.” Uno se detiene medio de la plaza, lo piensa dos veces, tres, mil, se decide, va y la busca, hasta que amanece rendido en una cama, con la desesperación que ahora provoca la necesidad del cantazo, porque es que uno quiere volver a sentir la euforia, la inmensa capacidad de crear, de escribir la música de <a href="http://www.youtube.com/watch?v=6nfgkYVCppQ">Tales of Brave Ulysses</a>, y de acompañarla con un desquiciante wah-wah que quedaría marcado en la historia musical. Sin eso no es posible una locura como <a href="http://www.youtube.com/watch?v=xsZDyHvC-MY">Voodoo Child</a>, con el virtuosismo de tu boca y tus dientes sobre las cuerdas, y tu mano ágil corriendo tus dedos dulcemente en el diapasón, convirtiéndote en uno solo ente, tu y la Stratocaster, gritándole en puro trance, peligrosamente cercano a cantar en lenguas: “If I&#8217;ll see you no more in this world, I&#8217;ll meet you ya on the next one&#8230; Don&#8217;t be late, Don&#8217;t be late.”  Lo otro es la nada, ser nadie, no tener virtud, areté.  Pero esa es una ilusión macabra, pues después del cantazo, lo que queda es la debacle, el colapso… realmente, uno no vuelve a ser quien era, ni será otra cosa que un esclavo del deseo, de lo ilusorio, de lo escurridizo y de la desesperación.</p>
<h6>Posdata<br />
Dedico este escrito a los conocidos, a los amigos y a quienes no conozco pero que están cerca de mi, que viven amarrados a la tecata, al vaivén entre el éxtasis y la agonía.  A Eric, a Jimmy (que comparte conmigo la fecha de nacimiento), y a Marvin, entre otros. También a mi gente de Bayamón.</h6>
<h6>La foto es de Bruce LaBruce, de su exhibición Obcenity (una relativamente dulce comparada con sus fotos usuales) que se exhiben en la galeria <strong><a href="http://www.20minutos.es/noticia/1280890/0/fotos/obscenity/bruce-labruce/">La Fresh, en Madrid</a></strong>, del 16 de febrero al 4 de abril.</h6>
<h6>Vuelvo a escribir en Antrópico después de un semestre difícil, batallando contra las fuerzas del mal y de la mentira procaz.  Por aquí (en Antrópico) me podrán leer semanalmente, y en varias ocasiones este semestre, en <a href="http://www.80grados.net/">80 grados</a>.</h6>
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		<title>Los baruya y la moneda de sal</title>
		<link>http://amp-pr.org/antropico/2011/10/los-baruya-y-la-moneda-de-sal/</link>
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		<pubDate>Wed, 05 Oct 2011 14:37:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Valdés Pizzini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[slideshow]]></category>

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		<description><![CDATA[Maurice Godelier, antropólogo francés, escribió un texto fundamental para la antropología de mi generación: Economía, fetichismo y religión en las sociedades primitivas. Guardo, con mucho cariño mi copia (escrita, tatuada, comentada) de la primera edición en español, de 1974, cuando era estudiante de esa carrera en la UPR-Río Piedras y me guiaba por esa ruta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://fr.wikipedia.org/wiki/Maurice_Godelier">Maurice Godelier</a></strong>, antropólogo francés, escribió un texto fundamental para la antropología de mi generación: <em>Economía, fetichismo y religión en las sociedades primitivas</em>. Guardo, con mucho cariño mi copia (escrita, tatuada, comentada) de la primera edición en español, de 1974, cuando era estudiante de esa carrera en la UPR-Río Piedras y me guiaba por esa ruta Carlos Buitrago Ortiz. Tengo también una edición más reciente (de los 1990) que utilicé como profesor en ese entonces, copia que también está marcada, por haber leído nuevamente el libro. Me he percatado que solía asignarle a los estudiantes el capítulo sobre la moneda de sal entre los baruya, una tribu de Nueva Guinea donde Godelier realizo su trabajo de campo etnográfico.</p>
<p>La moneda de sal era una cosa, una mercancía, un objeto deseado y el fulcro de la reciprocidad, proceso fundamental en las economías precapitalistas. Godelier ha desarrollado una obsesión sobre ese tema, y publicó hace unos  años un libro sobre la obra de Marcel Mauss, <em>Essai sur le don</em>, <em>Ensayo sobre el regalo</em> (o los dones), un clásico de nuestra disciplina, al que es importante volver, como lo exige todo clásico, e Italo Calvino.</p>
<p>El flujo de cosas por nuestras manos sin mediar pago o retribución material, así como el agradecimiento, la capacidad de devolver lo brindado, de reciprocar, el guardar las cosas por sus valores personales (no venderlas ni intercambiarlas) y el interés de compartir abiertamente los bienes y los saberes, ya por medio de reglas precisas, o por pura espontaneidad, son parte de los elementos más significativos de la condición humana.  Eso, a pesar de la avaricia corporativa y política que parece dominar el paisaje de nuestras sociedades. Godelier concluye su ensayo sobre la sal y los baruya con el siguiente párrafo, cuya frase final evoca la idea de <a href="http://amp-pr.org/antropico/claude-levi-strauss-ha-muerto-¡que-viva-el-rey/">Claude Lévi-Strauss</a> que las cosas tienen unos significados profundos, que van más allá de su materialidad y funcionalidad evidente:</p>
<blockquote><p>Se comprende entonces, por qué, en algunas cabañas baruya se hallan suspendidas sobre el hogar barras de sal viejas que tienen casi una generación, ennegrecidas por el hollín y desecadas. Por “nada en el mundo” su propietario querría cambiarlas o consumirlas, porque constituyen para él el símbolo de una amistad desaparecida, o de un pacto sellado con enemigos, lenguaje mudo que relata en cada instante presente lo que el pasado no debe envejecer. No sirve, por tanto, ni para comer, ni para trocar, ni para dar. Ya sólo son “buenas para pensar.”</p></blockquote>
<div id="attachment_952" class="wp-caption aligncenter" style="width: 237px"><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/Pandjaouye-salt_wtrmrk.jpg"><img class="size-full wp-image-952" title="Pandjaouye salt_wtrmrk" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/Pandjaouye-salt_wtrmrk.jpg" alt="" width="227" height="320" /></a><p class="wp-caption-text">Preparación de la sal en los baruya</p></div>
<p>Esta anécdota breve sobre la antropología económica no tiene que ver con los baruya, ni con la sal, aunque sí con la reciprocidad.  Siempre lo he dicho: creo que soy un tipo con suerte, al que le han llegado los mejores estudiantes universitarios. De ellos he aprendido, y junto con ellos he logrado tener una carrera, más o menos decente.  He tenido estudiantes sabios, escritores exquisitos, gente con una erudición impresionante (para ser tan jóvenes), con don de gente, con muchas ganas de trabajar, etnógrafos natos y pensadores profundos, contestatarios, silenciosos unos, parlanchines otros, duchos en el arte de retar intelectualmente y capaces de comerse al mundo. La cosa no ha cambiado, y continúa de esa manera, para mi asombro y beneplácito. Muchas y muchos de ellos, al cabo de unos años, suelen producir importantes obras, que leo con entusiasmo y con gran alegría.  Para mí, es la confirmación de lo que ya sabía mientras les escuchaba atentamente en el salón de clases, en el <em>field</em>, o en nuestros centros de trabajo. En fin, que soy yo quien debe estarles agradecido.</p>
<p>Ayer recibí un regalo impresionante, que no esperaba, como suele suceder en la reciprocidad generalizada. Unas libretas de campo (hoy tengo una de ellas en mi bolsillo), acompañada de una tarjeta conmovedora que hablaba de los baruya, de la moneda de sal, de libros, de las abejas (un viejo mito relatado por Pierre Clastres en su artículo ¿De qué se ríen los indios?), de las notas de campo y de otras cosas más.  Las libretas y la nota –buenas para pensar— me devolvieron a un pasado que no debe envejecer.  Pienso que uno vive para esos momentos únicos, donde los dones remiten a uno a una larga historia de relaciones sociales, como advertía Marcel Mauss.</p>
<p>Rima, gracias por ese texto, las libretas, y por la reciprocidad. *</p>
<p>Manolo</p>
<p>* <strong><a href="http://rimabrusi.com/">Rima Brusi Gil de Lamadrid</a></strong> es antropóloga, y autora de importantes trabajos sobre el paisaje costero y La Parguera, y de un texto brillante sobre la cotidianidad boricua: <em><a href="http://mitecatofavorito.com/">Mi tecato favorito y otras historias de la cotidianidad puertorriqueña</a></em>, 2011, <a href="http://editoraemergente.com/">Editora Educación Emergente</a>.</p>
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		<title>¿Ya terminaron de llorar por Borders?</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Aug 2011 17:08:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Valdés Pizzini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Palabras]]></category>
		<category><![CDATA[slideshow]]></category>

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		<description><![CDATA[El lloriqueo por la partida de Borders ha llegado al borde de lo insoportable. La mayoría de la gente siente dolidamente su partida, mientras que los que apoyan el sistema de los comunes, y el sistema de libros e información abierta, cosa que yo apoyo parcialmente, se regocijan por la muerte de cada librería de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El lloriqueo por la partida de <strong>Borders</strong> ha llegado al borde de lo insoportable. La mayoría de la gente siente dolidamente su partida, mientras que los que apoyan el sistema de los comunes, y el sistema de libros e información abierta, cosa que yo apoyo parcialmente, se regocijan por la muerte de cada librería de papel.</p>
<p>Pero, <strong>Borders</strong> era una librería y mala, pero mala de verdad. Un maldito <strong><em>Walmart</em></strong> de libros. Muchos de los que trabajaban ahí (en mi experiencia) eran unos arrogantes pretendiendo de bibliófilos (había sus excepciones). Por lo menos, muchos con quienes me topé.</p>
<p>La librería (que tiene y tendrá un precioso futuro en el mundo de los libros electrónicos, y aquí lo auguro), está atada a la artesanía intelectual y material de hacer libros, que tiene sus orígenes en los manuscritos, los monasterios y los códices.  Algunas personas nos adscribimos a ese modelo pre-capitalista, de papel, de ventas, de mercados y ferias. Y en ese mundo, la librería es un nodo importante, tal vez el fulcro del sistema. Pues, ¡que vivan las librerías!. (En otro momento le podemos dedicar tiempo a las editoriales, que son, otra cosa, el capitalismo de verdad.)</p>
<p>La caída de <strong>Borders</strong> tiene que ver con todo menos con su supuesta función social; tiene que ver con un proceso de quiebra de su oficina matriz.  Sospecho que las tiendas de la Isla eran exitosas.</p>
<p>Recomiendo leer <a href="http://www.elnuevodia.com/carta-perdidaparalosescritoresnativos-1020582.html">la carta de Gina González al El nuevo día</a>, el jueves 21 de julio, para ver la cara de los autores en esa debacle.</p>
<blockquote><p>Es muy probable que los clientes de Borders, que se entretenían leyendo libros sin comprarlos, nunca llegarán a entender que luego de que los leyeran, doblaran, ensuciaran y dejaran tirados donde quiera sin pagarlos, era el autor quien absorbía esa pérdida. Cuando Borders compraba los libros, se los pagaba al distribuidor, y este a su vez nos hacía eventualmente el pago a los escritores. Si la librería se los devolvía, como ya nos habían pagado los libros, entonces todos quedábamos en deuda con el distribuidor.</p></blockquote>
<p>Quienes pagábamos la supuesta pérdida por los libros leídos éramos los autores, sobre todo los locales, a quienes <strong>Borders</strong> le tomaba los libros a consignación, y aquellos no vendidos (por estar maltratados o mutilados para el que los quiere comprar nuevos) eran devueltos, y por ende, eran pérdida, no para la tienda, sino para los distribuidores y los autores. Para aquellos que leían libros de gratis, sobre todo en la sección de Puerto Rico, para ustedes va dedicada esta columna.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/Cuida-tu-libreria22.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-946" title="Cuida tu libreria2" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/Cuida-tu-libreria22-656x1024.jpg" alt="" width="459" height="717" /></a></p>
<p>Las librerías pueden ser y son, en muchos lugares, centros culturales importantes, manteniendo su carácter de tienda, de ventas de libros. Pero requiere, arte, artesanía, maestría y sensibilidad.  Mucha gente llora a<strong> Borders</strong>, y que bien por ese amor por los espacios semi-públicos y por lo que allí se transpira, que es importante. Lo entiendo muy bien. Pero hay otros espacios… o lugares importantes para quienes amamos los libros.</p>
<p>Yo auspicio, visito y vivo <strong>La tertulia</strong> en Río Piedras. Allí almuerzo, tomo un rico café, me encuentro con colegas y estudiantes, me reúno, y compro libros, muchos libros. Alfredo Torres trae una selección extraordinaria de libros que jamás encontrarán en una tienda como <strong>Borders</strong>, que al verlos, hojearlos (por mucho tiempo, a veces leyendo secciones enteras), olerlos, sentirlos, me atraen y los compro y me los llevo. Muchos de ellos. Los libros pueblan mis estantes y teóricamente caben en mi Ipad, pero hay una gran diferencia en referencia a los otros sentidos no utilizados en el proceso de leer un libro (y comprarlo, claro está). Pero esa es mi decisión, a pesar de que apenas caben ya en el cuarto de mi casa dedicado a ellos.  Por otro lado, los libros que pueblan el mundo electrónico son las novelas lite, los de suspenso, llamados<em> polars</em> por los franceses, los libros de ayuda y una que otra cosa inane.  Dudo mucho que hayan libros de peso intelectual (ya he mirado).</p>
<p>La gente hojea los libros en <strong>La tertulia</strong>, y algunos se sientan a leer segmentos de ellos&#8230; pero los compran, o se llevan otros que han hojeado. Nunca he visto a Alfredo con un foete fustigando a esos lectores (y el día que lo haga, sus razones tendrá).</p>
<p>Allí me entero de muchas cosas del mundo del saber, voy a las presentaciones de libros, converso con autores y hago nuevas amistades (no muchas). Alfredo o Eddie me recomiendan libros que han leído, o me cuentan lo que algunos lectores le dicen sobre las obras, lo bueno y lo malo. Esa es la esencia de la librería. Me consta, sus clientes (preferiría llamarles de otra manera, pues somos una especie de socios) estamos pendientes, con la prudencia que amerita, de la salud del lugar&#8230; pues es nuestro espacio favorito. Queremos que prospere&#8230; tanto ese espacio, como su dueño.</p>
<p>Pero, volvamos a <strong>Borders</strong>.</p>
<p>¿Quiéren jugar ajedrez? Bajen las aplicaciones en su aparatos y ¡voilá! Vayan a las plazas públicas&#8230; ¡upps! ¡no hay aire acondicionado! Pero hay opciones&#8230; ¿Quieren leer libros en espacios públicos? Entonces vamos a auspiciar las bibliotecas municipales, que en otros países son una maravilla y hay de todo, hasta DVD con películas, programas y documentales, así como música para los melómanos. Pídanle ese espacio público a Plaza Las Américas.  Apuesto a que los Fonalledas (como empresa) no leen libros, sólo cifras y dividendos.</p>
<p>Nadie ha llorado por las librerías locales, que han capeado los temporales de los costos, las crisis, los hurtos, los altos precios de los libros y los embarques, los impuestos y la desidia de todos. Algunas han pagado caro también su anquilosamiento, la falta de innovación, la falta de sensibilidad (como por ejemplo, anaqueles cerrados al público, y venta en el mostrador), la arrogancia de ese librero sabelotodo e intransigente y la ausencia de estrategias de mercadeo. Y cómo pasa todos los días en el horrendo mundo de la competencia, han sucumbido. Ricardo Fraga del Valle, de Toa Baja, tuvo a bien escribir esta carta del lector a <a href="http://www.elnuevodia.com/carta-laslibreriaslocales-1028587.html">El nuevo día</a>, el lunes 1ro de agosto de 2011, y con la que me adscribo totalmente, y con ella los dejo llorando por <strong>Borders</strong>:</p>
<blockquote><p>Que otros lloren a Borders. Mis lágrimas se agotaron entregadas a los dedicados y cultos libreros que sucumbieron a la ferocidad comercial a ese monstruo que hoy todos saquean por los descuentos de liquidación. Borders es igual que las devoradoras megatiendas. Destruyen todos los pequeños y medianos negocios que les circundan y después desaparecen, dejando no tan solo un vacío comercial, sino además una dolorosa estela de desempleados. Hay tierras explotadas por mineros a cielo raso, donde después de extraer todas las riquezas, las abandonan y esas tierras jamás serán fértiles. Espero que la tierra abandonada por Borders sí sea fértil para permitir el renacer de nuestras pequeñas y numerosas librerías locales.</p></blockquote>
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		<title>Pruitt-Igoe</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Jul 2011 21:44:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Valdés Pizzini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antropología]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencias Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[slideshow]]></category>

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		<description><![CDATA[Esos son los apellidos de dos héroes militares del estado de Misouri, en Estados Unidos.  Las gladiolas es el nombre de una flor, que viene del nombre gladius, que quiere decir espada, y de ahí el término usado para los que batallaban en el circo romano: gladiadores. Guerra, violencia, ¿una casualidad? Cada vez que se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esos son los apellidos de dos héroes militares del estado de Misouri, en Estados Unidos.  Las gladiolas es el nombre de una flor, que viene del nombre gladius, que quiere decir espada, y de ahí el término usado para los que batallaban en el circo romano: gladiadores.</p>
<p>Guerra, violencia, ¿una casualidad?</p>
<p>Cada vez que se implosiona un residencial público, no hago sino pensar en Pruitt-Igoe, un complejo de vivienda pública de San Luís, cuyo fracaso vivencial lo hizo víctima de la acción más “racional” en la que piensan los burócratas: destruir y erradicar de la faz de la tierra toda señal de la pobreza, para desperdigarla por el territorio, donde su aglomeración no sea evidente, o rompa con la armónica estética del paisaje. <a href="http://whyarchitectsdrink.blogspot.com/2009/06/pruitt-igoe-and-failure-of-modern.html"> Sólo así se oblitera la política pública fallida.</a> Les invito a explorar la extensa literatura en sociología, arquitectura, planificación y urbanismo sobre este caso.</p>
<p><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/240px-Pruitt-igoe_collapse-series1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-932" title="240px-Pruitt-igoe_collapse-series" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/240px-Pruitt-igoe_collapse-series1.jpg" alt="" width="240" height="604" /></a></p>
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		<title>Teo</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Jul 2011 16:58:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Valdés Pizzini</dc:creator>
				<category><![CDATA[Palabras]]></category>
		<category><![CDATA[slideshow]]></category>
		<category><![CDATA[Óbito]]></category>

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		<description><![CDATA[Ayer, todo el mundo tenía la vista fija sobre la apesadumbrada figura del héroe caído, aquel muchachito flacucho que solía sentarse en una mesa cercana a la mía en el merendero del Poli, cuando entonces iniciaba mi carrera de profesor universitario. Sin embargo, yo no podía sacar de mi mente a Teo. Mucho más delgado, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ayer, todo el mundo tenía la vista fija sobre la apesadumbrada figura del héroe caído, aquel muchachito flacucho que solía sentarse en una mesa cercana a la mía en el merendero del Poli, cuando entonces iniciaba mi carrera de profesor universitario.</p>
<p>Sin embargo, yo no podía sacar de mi mente a Teo.</p>
<p>Mucho más delgado, pues nunca uso esteroides (que sepamos), negro, con uno de sus apellidos de madamo, Teo murió en 2005, sin mucha pena ni gloria, que me acuerde, y, hoy, poca gente le recuerda. Pero Teo, antes de Barea, o el Picu, llevó la monoestrellada en unas Olimpiadas, las de Montreal en 1976.  Representó al país más veces que nadie, cinco, en una Olimpiada, más veces que nadie en el mundo (en un momento dado), y fue una estrella, de esas que no decía mucho, o nada, sólo bloqueos (tapones), rebotes y puntos.  Fue un excelente jugador defensivo, nuestro Bill Russell quizá, y un <em>team-player</em> de primera. Jugó en España, cuando eso era una rareza, para los de aquí y para los españoles.  <a href="http://www.halloffame.fiba.com/pages/eng/hof/indu/p/lid_9024_newsid/18009/playBio.html">Está en el salón de la fama, de la FIBA</a>, a nivel internacional.  No tuvo restaurantes, ni campamentos vistosos para niños, ni amigos empresarios, ni un entourage de esos que mete miedo. No tuvo aspiraciones políticas, ni quiso ser senador. No ganó 10 millones, sólo la miseria de un jornalero del deporte.</p>
<p>En estos días, y no sé porqué, pienso mucho en Teófilo Cruz Downs.</p>
<p><a href="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/cruz_o1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-925" title="cruz_o" src="http://amp-pr.org/antropico/wp-content/uploads/cruz_o1.jpg" alt="" width="192" height="192" /></a></p>
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