Pescadores y Trabajadores de la Sal en “Un Pueblo Puertorriqueño”

Antropología y Etnografía — Marzo 13, 2006 8:08 pm

Publicado por Jaime Banuchi
Estudiante de Sociología
Departamento de Ciencias Sociales
UPR-RUM

Uno de los primeros estudios antropológicos llevados acabo en la isla de Puerto Rico fue el de “A Puertorrican Town” por Morris Siegel en el pueblo de Lajas. Este sirvió el doble propósito de ser un estudio antropológico de la vida contemporánea en una comunidad puertorriqueña y el adiestramiento de estudiantes de ciencias sociales en este tipo de investigación de campo en antropología (Duany 2005:02). El manuscrito de esta investigación no fue publicado ya que este no fue bien acogido por la elite académica, debido a su ataque al status quo, especialmente el estatus político, la religión católica y la inflexibilidad de clases que presenta Siegel en su trabajo. Recientemente este trabajo fue traducido al español y publicado por un grupo encabezado por Jorge Duany. Este trabajo lleva consigo una importancia intrínseca ya que retrata un período crucial en la historia de Puerto Rico. Para este ensayo yo me concentraré en los pescadores y trabajadores de la sal del barrio La Parguera. Describiré varios aspectos de sus vidas como: su educación, sus viviendas y sus ingresos. Además compararé y contrastaré entre pescadores y trabajadores de la sal para marcar la diferencia entre estos, los dos sectores más pobres de Lajas.

En el trabajo de Siegel los pescadores se describen como: “Un grupo orgulloso y saludable, muy independiente y bastante confiado…” (Duany 2005:34). Eso a pesar de las miserables condiciones de trabajo que se tenían que enfrentar día tras día. Por ejemplo solo la mitad de estos pescadores poseían su propio bote. La otra mitad estaba forzada a alquilar su bote de un hombre a quien le debían por el alquiler 1/3 de su pesca, ese dueño de los botes además intentaba comprarle el resto de su pesca a tres centavos la libra de pez pequeño, ocho centavos la libra de pez mediano y 16 centavos la libra de pez grande. Los pescadores que tenían bote propio normalmente vendían su pesca a un hombre de Ponce que pagaba; tres centavos la libra de pez pequeño, diez centavos la libra de pez mediano y 17 centavos la libra de pez grande.



Foto por Prudencio IV Martínez

El ingreso semanal de estos pescadores fluctúa grandemente por la tendencia de coger más peces en algunas ocasiones y menos en otras. Generalmente el ingreso semanal es de $4-$15, con algunas semanas de ninguna pesca y semanas de hasta $25. Seigel nos describe un día en la vida de un pescador lajeño así:

Se levanta más o menos a las tres de la mañana, prepara su café y luego se va en su velero. No come nada mientras está en el mar. La mayoría de las veces regresa a casa como al medio día, pero a veces cuando la pesca es poca, puede que salga de nuevo bastante entrada la tarde y continúe pescando hasta las ocho de la mañana del día siguiente…Trabaja en sus redes de pescar alrededor de dos horas diarias. La familia entera se va a dormir a eso de las ocho de la noche. (Duany 2005:35)

Los trabajadores de la sal en contraste con los pescadores los describe Siegel como: “…deprimidos y descorazonados, estancados en una terrible pobreza y con pocas esperanzas para el futuro.”(Duany 2005:34) Los salarios de los trabajadores de la sal eran de $1.60 por día. El trabajo duraba cuatro meses del año y se trabajaba cinco días a la semana. Las operaciones de sal no coincidían totalmente con la zafra y por ende estos trabajadores podían complementar su salario con algunas semanas de trabajo en las plantaciones. Además algunos trabajadores de sal pescaban para así complementar su dieta con pescado fresco (Duany 2005:36). Los ingresos anuales de estos trabajadores se agrupan junto al de los pescadores, entre $100 y $400 dólares con un promedio de $276 (Duany 2005:34). Esto constituye el grupo menos pagado de todos los presentados por Siegel en su estudio. Por tal razón era de vital importancia complementar su dieta con pescado fresco casi todos los días. Esta tarea era mucho más difícil para los trabajadores de sal a quienes no les era posible pescar con tanta frecuencia.

En cuanto a la educación de los pescadores y trabajadores de sal Siegel presenta pocos ejemplos. Presenta un pescador de 50 años, padre de cinco, con ocho años de escolaridad y su hijo mayor, de 26 años, también pescador, con cuatro años de escolaridad(Duany 2005:56-57). Presenta además un trabajador de la sal de 30 años, padre de dos, con 4 años de escolaridad (Duany 2005:57). Seria imposible inferir algo sobre la escolaridad de los pescadores y trabajadores de la sal con tan pocos datos pero Siegel nos recuerda que en los barrios había solo dos escuelas que ofrecían cinco años de estudio, dos que ofrecían seis años de estudio y 14 escuelas que ofrecían tres años de estudio (Duany 2005:55). Estos tres años de estudio era por lo general lo más que se aspiraba tener ya que la distancia de las escuelas de mayor grado era de varios kilómetros.

La vivienda de los pescadores y trabajadores de sal, al igual que la de los empleados agrícolas y los empleados no diestros y semidiestros, eran, en las palabras de Siegel; “…uniformemente malas,… pocas familias disfrutan de tales conveniencias modernas y esenciales como, plomería, luz eléctrica, gas o agua corriente”(Duany 2005:53). Además Siegel nos menciona “un predio de terreno en este barrio (La Parguera) que fue dividido en cuartos de acres y distribuido por lotería a los habitantes que necesitaban casas…Se repartieron 80 parcelas. … Desgraciadamente, no hay agua corriente en la sección de terreno que se distribuyó y esto obliga a los habitantes a recorrer un par de kilómetros hasta un pozo público…” (Duany 2005:199). La escasez de agua y la distancia de estas parcelas a la costa hicieron que muchos de los pescadores ni se mudaran a ellas. Los pocos que si se quedaron “lograron cultivar habichuelas y calabazas en sus tierras usando el agua extraída de la bomba, pero tuvieron que dejarlo de hacer el otro año debido a la escasez general de agua”(Duany 2005:199).

Este fiasco de las parcelas llevó a un descontento general de parte de los pescadores hacia el PPD. Siegel nos dice que “Donde mas prestigio ha perdido el Partido Popular Democrático es en el barrio pesquero La Parguera, donde muchas familias están furiosas por el incumplimiento de las promesas que una vez se hicieron.” Complementa esta aseveración el autor con el testimonio de dos pescadores. El primero dice que: “probablemente dejaría a el Partido Popular si no cumplía su promesa”(Duany 2005:199). Además éste menciona una escuela prometida en 1944 que al momento no había sido construída. El segundo pescador mencionado había instalado a su familia en una de las parcelas pero “después de vivir allí por un tiempo, tuvieron que irse porque los niños se enfermaron.” Además menciona este que “se le hacía difícil llevar su pesca todo el camino desde la orilla hasta la nueva casa”(Duany 2005:199-200).

A primera vista los datos examinados aquí sugieren que los pescadores y los trabajadores de la sal viven vidas muy similares. Sus ingresos, localización, tipo de vivienda, nivel educativo son casi idénticos. La diferencia mas marcada es en la salud y las actitudes de estas personas. Siegel nos lo describe así:

Las familias de los pescadores de la Parguera se ven más saludables que las familias de los trabajadores agrícolas, especialmente los niños, quienes gozan de cuerpos robustos, buena dentadura y chapotean por horas en las aguas de la orilla del mar con gran placer. Por otro lado los trabajadores de la sal parecen una masa de seres deprimidos y deshechos, hundidos en la pobreza y la desesperanza. Sólo unas cuantas de estas familias aumentan sus ingresos increíblemente bajos con la pesca, aunque vivan justo a la orilla del mar. El contraste entre los pescadores y trabajadores de la sal, en cuanto a salud, ánimo y apariencia general, es observable de inmediato; los últimos representan claramente el nivel mas bajo de la sociedad en la comunidad de Lajas. (Duany 2005:14)

Al parecer el incluir pescado fresco en su dieta sería el factor determinante en la marcada diferencia de estos dos grupos. Aunque Siegel menciona que varios trabajadores de sal también pescan para complementar su ingreso, estos no le podían dedicar el suficiente tiempo como para rendir frutos consistentes.

    4 Comentarios

  • Arileña Morgan dice:

    Muy interesante saber de las vidas de los pescadores y sus familias vs. la de los trabajadores de sal. Será el “pescado fresco en su dieta” que contribuye a su salud, o será el estilo de vida más libre e independiente? Muy bien, Jaime, me gustaría saber más…

  • Dr. Luis A. Ramirez dice:

    En hora buena,
    Muy contento de escuchar de colegas interesados en los obreros de las salinas boricuas.Actualmente colaboro con los companeros del Comite caborrojenos pro salud y ambiente en un libro sobre la huelga de los salineros en Cabo Rojo.Hay mucho trabajo que hacer,adelante!

  • Janet Banuchi dice:

    Muy orgullosa de leer un articulo tan interesante. :P

  • HOLA .. super interesante lo que escribiste… he querido conseguir libros con estudios de antropología y este suena uno que debo buscar.. lo consegui de la nada.. y por cierto te iba a decir, de donde eres? sabias que todos los banuchis somos familia? yo soy de mayaguez tambien… bueno un placer..

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