Olas, Marejadas y Desarrollo
Reseñas breves, Sustentabilidad, Turismo — Marzo 22, 2008 4:36 amPor: Jaime Banuchi
Con la advertencia de marejadas fuertes y las predicciones de las boyas diciendo que el oleaje estaría de 15 a 18 (+ + +) pies, decidí tirarme a la costa de Isabela a ver el desastre inminente. A mi sorpresa me encontré con muchísimos más que también estaban “disfrutando” del espectáculo. La realidad es que las marejadas de estos pasados días han batido fuertemente la zona costera isabelina inundando muchas áreas adyacentes a la carretera 466 inclusive por momentos (en la marea alta) inundando segmentos de la carretera. Ya que el tema de privatización de la costa y la cuestión de acceso a las playas está bien de moda, decidí reflexionar sobre la naturaleza histórica de estos problemas, mientras tomaba algunas fotos.
La costa de Isabela es una que sufrido unas grandes transformaciones especialmente en décadas recientes. El cambio más obvio ha sido la remoción de las dunas de arena, que eran las más grandes en todo Puerto Rico. Hoy día la carretera 466 y muchos otros complejos de apartamentos, casas de playa, y hoteles ocupan parte del espacio que antes había sido el dominio de las majestuosas dunas de arena, que en su apogeo llegaron a medir algunas más de cien pies. Esto refleja la obsesión por la propiedad privada de este sistema económico político. Mientras tomaba estas fotos no podía dejar de fijarme en los distintos rótulos que adornan este espacio. Uno particularmente que señala el comienzo de la reserva natural comunitaria Mabodamaca. Este representa en mi opinión una voz de resistencia ante la dominación de anuncios de apartamentos y casas de playa a la venta y para rentar.
La opinión de muchos es que las construcciones en la zona marítimo terrestre de Isabela continuara indefinidamente por que ese es el camino del progreso. Se asume que la industria de la construcción que nos llevo de la mano hacia la modernidad, durante la operación manos a la obra, es la única opción para progresar. Sin embargo pocos se atreverían a plantear que el turismo no es un componente importante de la economía del país, y en Isabela el turismo depende mucho de la estética costera. Así que seria contraproducente mantener una lógica de construcción que continúe arrasando con la belleza del espacio costero. Además estos últimos días de marejadas fuertes nos han demostrado indiscutiblemente que la zona marítima terrestre no termina con la duna primaria. En estos días se vieron amenazadas muchas estructuras localizadas encima o justamente atrás de la duna primaria. Esto implica que construir tan cerca de la costa ni siquiera le conviene a los desarrollistas. Esperemos que estos eventos sirvan de ejemplo para el futuro y que sirva como fuerte argumento para los miembros de NUPA (Nación Unida Pro-Ambiente) y todos los que estamos a favor de la Reserva Natural Comunitaria Mabodamaca.




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