De viaje: Desde Barrero hasta la Villa

Observaciones, Playas, Reseñas breves, Turismo — Abril 8, 2008 1:18 pm

Por: María I. Laboy Acosta

En el mes de diciembre comenzamos a realizar los viajes de campo para nuestro proyecto investigativo. Este proyecto consiste en realizar observaciones acerca de los usos recreativos en las playas de la costa de Rincón, así como la sociodiversidad en dicha área costera. Al toparnos con la gran cantidad de playas en el litoral de Rincón realizamos una división por transectos, o sea, dividimos las playas en grupos de cuatro a seis. Los transectos establecidos comprenden desde Barrero hasta el antiguo restaurante The Landing. Siendo así como visitamos una vez al mes nuestros transectos con el fin de observar los usos recreativos y la sociodiversidad. Además aprovechando que nos encontramos en plena temporada de “surfing” (que comprende desde diciembre hasta marzo), también intercalamos observaciones de actividades relacionadas a este deporte. Esto implica que también estaremos, una vez al mes, observando el deporte del “surfing” durante todo un día.

Es con este objetivo que comienza mi viaje. Son las 4:02 p.m. del jueves 27 de diciembre de 2007, la brisita navideña se hace sentir mientras voy entrando por el acceso que colinda con la casa Rafucci conducente a la playa de Barrero. Una vez frente al mar la brisita navideña se hace sentir mucho más. Observo el paisaje y es una tarde hermosa, un día semi soleado, el mar tranquilo y muchas personas caminan por la orilla, y al igual que yo observan el mar. Continúo mi recorrido y me percato de que sólo una mínima cantidad de individuos se bañan en el mar. La otra gran mayoría, compuesta por familias extranjeras, de más de cuatro miembros, conversan. La mayoría de los infantes se mantienen en la arena jugando con las olas que vienen y van y bañan sus pies. Sigo caminando, y me topo con varios individuos locales caminando por la orilla de la playa, uno de ellos sujeta un perro, que al verme, hala fuertemente al joven como para acercarse a mí.

Continúo el viaje y ya en la playa Estela, me siento por varios minutos en la arena a observar como el sol poco a poco va decayendo. Sin embargo, en esta área observo la mayor parte de las personas durante mi viaje. Aquí hay muchos grupos de jóvenes extranjeros que conversan unos con otros, familias sentadas en la arena velando a sus infantes jugar y curiosamente pasa frente a mí una familia extranjera, compuesta por padre, madre e hijo; los tres caminan por la arena pero el hijo va con un detector de metales, lo pasea sobre la arena y en su rostro se ve el deseo de que realmente encontrará algo. Realmente anteriormente no habia visto actividad alguna parecida a esta. Con el paso de esta familia, me percato de que ya llevo varios minutos sentada y continuo el recorrido hasta llegar a Villa Cofresí.

En el área de Villa Cofresí observé muchas personas extranjeras sentadas en las sillitas de playa colocadas en la arena. Me siento en una de las sillitas y observo jóvenes conversando y mirando el mar, varias parejas locales conversan y unas pocas familias extranjeras permanecen en la arena. Al pasar varios minutos regreso al lugar de origen de mi recorrido, a Barrero, donde con la caída del sol, se han ido muchos individuos, extranjeros y locales, de los que durante mi viaje estuve observando.

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